La alimentación con leche no materna incrementa el riesgo de asma

Según los resultados de un estudio australiano, la alimentación con leche no materna en bebés menores de seis meses incrementa el riesgo de que puedan sufrir asma persistente a la edad de tres años. Se trata de un estudio más que demuestra por qué es necesario alimentar a los bebés con leche materna y no con otros tipos de leche.

Lactancia materna y asma

Según los resultados de una investigación conjunta realizada por expertos de la Universidad de Catar, la Universidad Griffith y la Universidad de Queensland, la alimentación con leche no materna en los primeros seis meses de vida del bebé incrementa el riesgo de asma. Los resultados refuerzan la necesidad de que los bebés sean amamantados a fin de reducir el riesgo de que desarrollen esta enfermedad.

En esta investigación, los expertos analizaron la relación entre la introducción de leches distintas a la leche materna, y el riesgo de desarrollar asma a los tres años de edad. Para ello analizaron los datos de 1.121 niños de tres años entre el 2006 y el 2011, que participaron en un estudio prospectivo sobre medioambiente y vida sana. El 31’2% de los niños habían nacido por cesárea, un 97’8% nacieron a término y un 97’9% con un peso normal. Un 62% de las madres tenían entre 26 y 35 años, y un 89’2% no fumaba durante la gestación, estos datos se debían tener en cuenta para eliminar posibles sesgos.

Además, se tuvieron en cuenta otros datos que se obtuvieron a partir de los registros médicos que realizaron las comadronas, como las afecciones maternas, las complicaciones obstétricas, información sobre cómo se desarrolló el parto, la edad gestacional del bebé al nacer, el peso, etc. Tras ajustar las distintas variables, se determinó que los bebés que se alimentaron con leche no materna tenían casi el doble de probabilidades de desarrollar asma en comparación con los bebés que fueron amamantados.

De los niños que recibieron alimentación de leche no materna, un 8’7% tenía asma persistente en comparación con el 4’7% de los bebés que se alimentaron con leche materna en los seis primeros meses. Además, el asma persistente era mucho más habitual en los niños (10’4%) que en las niñas (3’4%). Se destaca que el 10% de los niños del estudio fueron diagnosticados con eczema en algún momento, apuntando que el asma persistente tenía hasta el doble de probabilidades de afectarles. Este mismo patrón se observó en los niños que sufrían alergias alimentarias.

Los expertos comentan que el estudio tiene una aplicación limitada por la muestra poblacional participante, ya que los niños procedían de tres hospitales australianos. Hubiera sido interesante contar con datos de otros países para comprobar si se reproduce el mismo patrón o los resultados sólo se pueden aplicar en Australia. Sin embargo, se sospecha que el patrón se reproduce, ya que se eliminaron todos aquellos factores de sesgo, siendo las condiciones similares y estandarizadas a las de bebés de otros países.

Se necesitan nuevos estudios y análisis para confirmar los resultados obtenidos, pero se puede decir que es otro estudio que se suma a la lista de los que demuestran que es necesario alimentar a los bebés con leche materna en exclusiva, como mínimo seis meses, para que tengan un buen desarrollo y se reduzca el riesgo de que sufra diferentes enfermedades. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo de la revista científica Nutrients.

Foto | Melissa Austin

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