La alergia a la leche de vaca es un caballo de Troya para la introducción de la leche de fórmula

Según los resultados de una in investigación realizada en el Reino Unido, la industria de los alimentos infantiles aprovecha la alergia a la leche de vaca como caballo de Troya para la introducción de la leche de fórmula. Las cifras muestran que en el periodo 2006-2016, las vetas de leche de fórmula se han incrementado en un 500%, paralelamente al aumento del diagnóstico de alergia a la leche de vaca.

Promoción de la leche de fórmula

Según expertos del University College de Londres (UCL), la alergia a la leche de vaca la utilizan las empresas que elaboran alimentos infantiles como caballo de Troya para la introducción de la leche de fórmula. Esta alergia facilita que las empresas establezcan relaciones con los pediatras, lo que podría tener efectos negativos en la lactancia materna por el exceso de diagnósticos de la alergia a la leche de vaca.

Aunque los datos epidemiológicos no muestran un aumento muy significativo de la alergia a la leche de vaca, se constata que entre el año 2006 y 2016, la prescripción de la leche de fórmula para lactantes con alergia a la leche de vaca aumentó casi un 500%, pasando de 105.029 prescripciones en 2006, a más de 600.000 en 2016. Los datos son del Reino Unido, por lo que sería interesante comprobar si esto mismo ocurre en otros países.

Otras investigaciones similares han determinado que el gasto del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido en leche de fórmula aumentó casi un 700% en el mismo periodo, pasando de 8’9 millones de euros en 2006 a más de 66’5 millones de euros en 2016. Ante estos datos, se podría deducir que los fabricantes de fórmulas infantiles influyen en el aumento de la prescripción de sus productos.

La Asociación Británica de Nutrición Especializada, asociación que representa a la industria de nutrición especializada en Reino Unido, comenta sobre la posible influencia de los fabricantes en los pediatras, que el código de la OMS (Organización Mundial de la Salud) sobre preparados para lactantes no excluye toda interacción entre los profesionales de salud y la industria de los preparados para bebés y niños pequeños, en su lugar, este código limita y define la interacción a fin de evitar posibles conflictos de intereses.

Pero, ¿cómo se explica el significativo aumento de la prescripción médica de leche de fórmula y el aumento del gasto sanitario en estos preparados para los hospitales? Recordemos que a finales de 2017 la Fundación Changing Markets elaboró un informe en el que se acusaba a los fabricantes de alimentos infantiles de explotar el deseo que tienen los padres de alimentar bien a sus hijos. Varias compañías fueron denunciadas por el uso de ingredientes innecesarios en las formulaciones infantiles para poder comercializarlas como Premium a precios más elevados. Este es uno de varios ejemplos que muestran por qué aumenta la venta de estos preparados.

Los especialistas de salud infantil deberían abogar por la restricción de la venta de leche de fórmula y potenciar la lactancia materna, recomendar a las mujeres que amamantan a sus bebés y que deciden concluir la lactancia a los pocos meses del nacimiento, que continúen con ella hasta los dos años de edad, tal y como recomienda la OMS, en vez de recetar leche de fórmula con la excusa de la alergia a la leche de vaca.

La investigación es interesante y muestra varias incoherencias, así como la posible influencia de la industria en la comunidad pediátrica, podéis conocer todos sus detalles a través de este artículo publicado en la revista científica BMJ.

Foto | Sander van der Wel

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