Irritación por babeo

Exceso de saliva en los bebés

El exceso de saliva en el bebé es un proceso normal asociado a la dentición, antes de aparecer los primeros dientes, el bebé comienza a babear hasta el punto de que puede sufrir una irritación por babeo en la barbilla y en el cuello. Las glándulas salivares del bebé completan su formación a los tres meses de edad, anteriormente, la escasa funcionalidad de estas glándulas provoca sequedad en la boca, pero a partir de los tres meses la situación cambia y la producción de saliva aumenta significativamente.

La abundancia de saliva hace que el bebé no pueda tragar toda la que produce, por lo que termina saliendo al exterior provocando que las zonas que rodean la boca se puedan sufrir una irritación por babeo a causa de la humedad. Pero además, hay que destacar que la irritación puede volverse una quemadura si no se disponen los medios oportunos para evitar los efectos del babeo.

La saliva es un líquido transparente cuya viscosidad varía en función de cada organismo, su composición es mayoritariamente agua (95%), el 5% restante está formado por elementos como el calcio, enzimas, fosfatos, moco y diversas sustancias que realizan funciones específicas en el organismo. La saliva contribuye a mantener el equilibrio hídrico, ayuda en la expresión oral, favorece la mineralización, interviene en el proceso de la digestión, regula al pH, protege el esmalte dental, etc., como vemos, la saliva es muy importante en el organismo. Como curiosidad cabe destacar que una persona produce entre 1 y 1’5 litros de saliva al día, aunque esta cantidad dependerá de la edad.

Retomando el tema de la irritación por babeo, es necesario mantener secas las zonas colindantes a la boca, especialmente la barbilla y el cuello, es el mejor remedio para evitar la aparición de la irritación en la piel del bebé, los hongos o las quemaduras. Generalmente se utilizan los baberos para proteger el cuello del bebé, pero hay que vigilar que el babero no esté humedecido y cambiarlo con frecuencia, ya que además de no resultar eficaz en la prevención, podría provocar que la humedad enfriara el pecho del bebé y por consiguiente podría resfriarse.

Con respecto a la barbilla, es recomendable secar frecuentemente las babas y asear con agua la barbilla y la carita del bebé en general a fin de eliminar los restos de saliva que se quedan sobre la piel del bebé. Recordemos que cuando la mayoría del agua que forma la saliva se evapora, quedan sobre la piel diferentes sólidos como las sales que terminan irritando la piel y provocando la aparición de dermatitis.

Como decíamos, generalmente se asocia el exceso de saliva o babeo a la aparición de los dientes de leche, pero siempre será recomendable acudir al especialista para determinar que esta es la causa, y no que el exceso de saliva pueda ser el síntoma inicial de la aparición de una enfermedad como puede ser la faringitis.

El babeo es algo inevitable, es un proceso natural y transitorio al que se debe hacer frente cambiando con frecuencia el babero, aseando la cara y el cuello del bebé, y utilizar cremas específicas que protejan su piel, pero siempre será preferible que sea el pediatra quien nos recomiende la más adecuada. Recuerda que para secar la carita del bebé y prevenir la irritación por babeo es preferible utilizar materiales que no propicien la irritación, unas toallitas de algodón serían una buena opción

Más información | Tu bebé
Foto | Yogi

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