Implante robótico inteligente para tratar defectos raros de nacimiento

Un grupo de investigadores ha desarrollado un dispositivo que puede marcar un antes y un después en el tratamiento de determinados defectos raros de nacimiento, como la atresia esofágica. Se trata de un implante robótico inteligente capaz de unir las dos partes del esófago tirando de ellas con una fuerza controlada y facilitando la proliferación celular.

Atresia esofágica

Un grupo de investigadores de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) y del Hospital Infantil de Boston (Estados Unidos) ha desarrollado un nuevo implante robótico inteligente para tratar defectos raros de nacimiento, concretamente la atresia esofágica, un trastorno congénito que se caracteriza por la incomunicación entre la porción superior del esófago y su porción inferior, o lo que es lo mismo, falta de continuidad en el trayecto del esófago.

Como norma general en el tratamiento de la atresia esofágica se emplea el procedimiento de Foker o técnica de elongación esofágica externa, técnica en la que se utilizan suturas para tirar de ambos extremos del esófago para provocar que ambas partes se alarguen, facilitando la comunicación. El problema con esta técnica es que se desconoce cuánta fuerza exacta se debe aplicar para provocar un alargamiento de los tejidos sin riesgos para la integridad de los mismos.

De hecho, en ocasiones las suturas que realizan los cirujanos pueden terminar desgarrándose, lo que obliga a realizar nuevas suturas con el agravante de que aparece tejido cicatrizado que podría provocar problemas en un futuro. Es aquí donde el implante robótico inteligente entra en acción, se implanta junto al esófago y se conecta a sus dos partes (superior e inferior) mediante dos anillos. El dispositivo integra un motor eléctrico que se encarga de aplicar la presión de forma gradual tirando suave de ambos extremos del esófago para que alcancen su punto de unión.

El implante integra una serie de sensores que miden y ajustan la tensión del tejido cuidadosamente, se trata de una tensión que tiene la finalidad de estirar, pero también de promover el crecimiento celular, por lo que resulta una técnica más efectiva para tratar la atresia esofágica, un trastorno congénito que afecta a uno de cada 3.000-4.500 nacidos vivos, y que les impide comer o tragar saliva debido a que la boca y el estómago no están conectados correctamente.

El aparato cuenta con una alimentación externa colocada en un chaleco, lo que facilita relativamente que el bebé pueda moverse libremente mientras se está sometiendo al tratamiento, merece la pena destacar que en el caso del procedimiento de Foker, los bebés deben permanecer inmóviles durante todo el período de tratamiento, por lo que se recurre a la sedación. Con el implante robótico inteligente se realiza con más eficacia la unión y se gana en calidad de vida.

Sin duda, es un gran paso en el mundo de la investigación médica, ahora los expertos consideran que podría ser posible aplicar el dispositivo a otros tejidos tubulares como, por ejemplo, el sistema vascular o el intestino con las convenientes adaptaciones. Con ello se podrían solucionar problemas como el denominado síndrome del intestino corto, enfermedad producida por la pérdida anatómica o funcional de un segmento del intestino delgado que causa problemas nutricionales y metabólicos, ya que se cuenta con menos superficie de absorción intestinal de nutrientes.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad de Sheffield, y en este otro publicado en la revista científica Science Robotics.

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