Huelga de lactancia

Huelga de lactancia

La huelga de lactancia es una manera de hacer referencia a que el bebé repentinamente no quiere alimentarse del pecho, sin motivo aparente el niño comienza a rechazar el pecho, pero deja claro que algo no está bien.

En ocasiones es el propio niño el que toma la iniciativa para el destete pero no suele ser frecuente que lo haga de una manera tan repentina, salvo en el caso de que sus tomas lleven ya un tiempo siendo limitadas o muy espaciadas. Sobre todo si la lactancia está siendo exclusivamente materna y no está siendo combinada con la lactancia con biberón debemos intentar descubrir lo que está pasando y tomar las medidas necesarias para solucionarlo y volver a reanudar correctamente la lactancia materna.

Los bebés enseguida detectan cualquier cambio tanto en la leche materna como en el cuerpo de la madre, por lo que en ocasiones rechazan el pecho, pero no hay que desesperarse y hay que tener paciencia con el niño y seguir ofreciéndole el pecho hasta que vuelva a retomarlo de nuevo, por supuesto hasta que el niño vuelva a comer con normalidad es importante vaciarse el pecho para que la producción de leche no disminuya, además de que así podemos ofrecérsela al niño en biberón o con cuchara para que siga alimentándose de nuestra leche y acabemos con la huelga de lactancia.

Cuando se produce la huelga de lactancia suele durar entre dos y cuatro días y generalmente se produce por los siguientes motivos;

Algún tipo de enfermedad del estilo a la otitis, o resfriados, dolores de garganta, dolor de boca…

Los cambios en la rutina, es necesario un buen ambiente para una buena lactancia, un lugar donde tanto la madre como el niño puedan relajarse y disfrutar del momento de la lactancia materna, a ser posible con unos horarios regulares, en una habitación con una buena temperatura y sin ningún tipo de ruidos que puedan molestar al niño, lo más probable es que después de comer el niño esté tan relajado que se duerma por lo que tener la cunita cerca puede servir de ayuda cuando se acabe de dar el pecho.

Sensibilidad del niño ante algún tipo de alimento que haya ingerido la madre que pueda haber modificado el sabor de la leche, al igual que el uso de perfumes o desodorantes fuertes pueden alterar la correcta lactancia materna.

La menstruación o un nuevo embarazo producen una serie de cambios en el cuerpo de la madre que alteran también el sabor y la producción de la leche.

Es importante aspirar las mucosidades y limpiar bien las fosas nasales del niño para una correcta respiración mientras toma el pecho.

Vía| www.guiainfantil.com

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