Hidrocele testicular en el bebé

Se conoce como hidrocele testicular a la acumulación de líquido que desciende desde el abdomen a la bolsa escrotal, el cierre incompleto del canal de comunicación, provoca que el líquido peritoneal fluya hacia el saco escrotal incrementando su tamaño de forma considerable.

Hidrocele congénita

Hidrocele es la palabra que define a la acumulación patológica de líquido seroso en una cavidad del organismo, popularmente también se conoce como quiste de agua, pero como hemos indicado, no se acumula agua, sino un líquido seroso, por lo que la descriptiva popular no debe confundir. Esta acumulación es más habitual alrededor de los testículos, concretamente en el escroto, el conjunto de envolturas que cubren y alojan a los testículos.

Un hidrocele testicular en el bebé se puede producir por la inflamación de uno o los dos testículos, o bien por la obstrucción de un vaso sanguíneo o un vaso linfático, lo que provoca que la bolsa escrotal aumente significativamente de tamaño. El hidrocele más frecuente es el congénito y se produce por una comunicación de la bolsa escrotal con el interior del abdomen, como sabemos, los testículos se originan en el abdomen y descienden a través de este canal a su emplazamiento definitivo (el escroto).

En este tipo de hidrocele, el cierre incompleto del canal provoca que el líquido peritoneal fluya hacia el saco escrotal, por fortuna, es un problema que normalmente suele desaparecer a los 24 meses como máximo tras el nacimiento. Su diagnóstico no es complicado, ya que en el momento del nacimiento se puede apreciar que el volumen del escroto es mayor de lo habitual, los especialistas lo palpan para comprobar si el contenido es blando, y si los testículos están dentro de la bolsa con un tamaño normal.

El contenido en líquido no sólo se puede apreciar por el tamaño de la bolsa escrotal, bajo una linterna de exploración se puede observar su contenido en líquido. Con la exploración física suele ser suficiente para diagnosticar la presencia del problema, pero en caso de duda se suele realizar una ecografía del escroto que confirmará su presencia. El hidrocele varía en tamaño pudiendo ser pequeño o muy grande, lo que resulta bastante incómodo, pero generalmente es un problema indoloro y no es maligno, como decíamos, generalmente suele desaparecer a los 24 meses de edad, durante ese tiempo el pediatra controla su evolución.

Si el problema persiste se opta por el tratamiento quirúrgico, antaño se introducía una aguja en la bolsa escrotal para extraer el líquido con una jeringa, pero este procedimiento tenía un alto riesgo de infección y una alta probabilidad de que el hidrocele volviera a aparecer. Por ello, lo que se hace es una pequeña incisión en una zona concreta del escroto o en la parte baja del abdomen (región inguinal), a fin de extraer el exceso de líquido y estrechar el volumen de tejido para que no se vuelva a acumular líquido, básicamente lo que se hace es cerrar la comunicación entre el escroto y el abdomen.

Debido a la intervención, el testículo o los dos testículos se mantendrán inflamados durante unas semanas, algo lógico ya que se trata de tejidos muy sensibles que necesitan más tiempo para su recuperación. La hinchazón no debe ser motivo de alarma para los padres, además, los médicos se encargan de explicarles qué es lo que ocurrirá durante la recuperación para que estén prevenidos. Si el niño sufre dolor excesivo, fiebre durante más de tres días, etc., es necesario acudir al centro hospitalario por si ha surgido algún problema derivado del procedimiento quirúrgico. De todos modos, hay que decir que las complicaciones por lesión de testículo son muy poco frecuentes, y también se suelen solventar sin mayores consecuencias.

Existen otros tipos de hidrocele que trataremos posteriormente, así como el procedimiento detallado del descenso de los testículos hacia el saco escrotal.

Foto | Jeremy SALMON

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