Fractura de clavícula en los bebés

Una fractura de clavícula es otra de las posibles lesiones que un bebé puede sufrir durante el parto, se trata de un problema que no se puede prevenir y que se produce como consecuencia de la presión y las fuerzas mecánicas que se ejercen sobre el bebé durante su paso por el canal de parto.

Lesiones en los bebés durante el parto

Hace unos días os hablábamos del Caput sucedaneum o Caput, una de las posibles lesiones que pueden sufrir los recién nacidos en la cabeza durante el trabajo de parto, se trata de una lesión frecuente y no grave, cuyos signos generalmente desaparecen en poco tiempo. Hoy abordamos otro tipo de lesión que también se puede producir durante el parto, se trata de la fractura de clavícula.

La fractura de clavícula en los bebés es otro de los traumatismos habituales como consecuencia de la presión ejercida por las fuerzas mecánicas que actúan sobre los hombros del bebé durante el paso por el canal de parto. Aunque las clavículas de los bebés son bastante flexibles, se puede producir una rotura parcial de una de ellas, a este tipo de rotura se le denomina “en tallo verde” y tiene una explicación sencilla.

Como ocurre con los tallos de las plantas al doblarlos, que no se terminan de romper, lo mismo pasa con la clavícula, el hueso no se llega a romper completamente manteniendo las partes unidas. Hablamos de fracturas parciales porque son las más habituales, aunque también se pueden producir fracturas completas y además en las dos clavículas. Este tipo de lesiones es posible que no se diagnostiquen y pasen desapercibidas durante las dos primeras semanas, todo dependerá del tipo de lesión y los síntomas que muestre el pequeño.

Cuando se diagnostica de forma tardía es por la aparición de un callo óseo que provoca una tumoración. El callo óseo es una formación temporal en la zona de la fractura que se produce mientras se regenera y repara el hueso, también se denomina así a la secuela de una fractura ósea. Como decíamos, lo habitual es que se sufra una fractura parcial y en una sola clavícula, los signos que se pueden apreciar son una ligera deformación en el hombro justo a la altura de la clavícula, e inmovilidad del brazo debido al dolor que pueda sentir el recién nacido.

Los expertos explican que en ocasiones, al palpar la clavícula fracturada se puede apreciar una especie de escalón, o una especie de juego o movimiento que se denomina “signo de la tecla”, la razón de este nombre es que, al palpar la zona, produce la sensación de estar pulsando la tecla de un piano (recordemos que al ser una fractura en tallo verde el hueso se mantiene unido). Su tratamiento consiste en la ligera inmovilización del brazo, dejando el codo en ángulo recto y el antebrazo colocado sobre el pecho, en aquellos casos en los que existe dolor.

Las fracturas en tallo verde se pueden curar en pocos días, si se trata de una fractura completa se curará en unas cuantas semanas, no requiere ningún tratamiento adicional al comentado, únicamente el seguimiento del pediatra para constatar que la evolución es favorable y que el hueso se solidifica correctamente. Sobre las secuelas, como ya hemos comentado, se puede producir un callo óseo, pero con el paso del tiempo desaparece y no se produce ninguna limitación de movimiento o deformidad.

Como ocurre con el Caput sucedaneum, es un problema que no se puede prevenir y se podrá producir dependiendo de las condiciones del parto, si el canal es estrecho, la constitución del bebé, si se trata de una madre primeriza, etc. Próximamente abordaremos otra lesión que los bebés pueden sufrir durante el parto para ampliar información.

Foto | Marcio Okabe

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