Extracción y conservación de la leche materna

Dependiendo de la temperatura ambiental y los procedimientos empleados para la extracción de la leche materna, los tiempos de conservación varían, conoce aquí más detalles.

Almacenar leche materna

Por varias razones es posible que una madre deba proceder a la extracción y conservación de la leche materna, sea por una donación altruista a un banco de leche, por una enfermedad temporal del bebé, por cuestiones laborales, etc. La leche materna es un alimento que cuenta con propiedades antibacterianas, lo que permite que pueda ser almacenada durante bastante tiempo, siempre y cuando se lleven a cabo los procedimientos adecuados.

La conservación de la leche materna está sujeta a varios factores, el tipo de leche, la temperatura en el momento de extracción, las características del sistema de almacenamiento elegido, etc. Independientemente de estos factores, se recomienda refrigerarla nada más realizada la extracción. A continuación os facilitamos los tiempos de conservación a temperatura ambiente, refrigerada y congelada.

El calostro a una temperatura de entre 27 y 32 grados centígrados se puede conservar un máximo de 12 horas, si se trata de leche madura, a una temperatura de 15º C se puede conservar durante 24 horas, si la temperatura se sitúa entre 19 y 22º C, el tiempo de conservación se reduce a 10 horas, a una temperatura de 25º C la leche se mantiene en perfectas condiciones entre 4 y 6 horas, si la temperatura supera los 30º C el tiempo de conservación máxima es de 4 horas. Como podemos comprobar, cuanto mayor es la temperatura, menor es el tiempo que la leche materna se puede conservar en perfectas condiciones.

Al introducir la leche recién extraída en la nevera con una temperatura de entre 0 y 4º C, el tiempo de conservación es de 8 días, a esto hay que sumar que cuanto más estable sea la temperatura mejor se conservará la leche, es decir, abrir y cerrar con frecuencia la nevera provoca cambios de temperatura que terminan afectando a la conservación de la leche, igual que del resto de alimentos.

En el caso de congelar la leche materna, si se almacena en un congelador que está en la misma nevera, el periodo de conservación es de 15 días, si se trata de un congelador que aunque está en el frigorífico tiene una puerta independiente, el periodo de conservación puede prolongarse hasta los 4 meses. Cuando se trata de un congelador separado, cuya temperatura de congelación sea constante y se sitúe en -19º C, el tiempo de conservación puede superar fácilmente los 6 meses.

Sobre el proceso de congelación, hemos hablado de leche que ha sido extraída y seguidamente conservada, pero ¿qué ocurre con la leche que ha estado refrigerada y decidimos proceder a congelarla? Si la leche ha estado en la nevera un par de días, se puede congelar, pero los especialistas recomiendan que el proceso de congelación se realice en las primeras 24 horas tras la extracción. En el caso de que se hayan superado los dos días, lo mejor es dársela al bebé y no proceder a la congelación. En el caso de realizar la extracción fuera del hogar (por ejemplo en el trabajo) es necesario proceder a conservarla lo antes posible, para ello se puede utilizar una bolsa refrigerada con un acumulador de frío, eso permitirá mantener la temperatura hasta llegar al hogar y congelarla posteriormente.

A la hora de congelar la leche, es conveniente utilizar recipientes adecuados con una capacidad de 60 o 120 mililitros, hay que recordar que no se deben llenar completamente, hay que dejar espacio para facilitar que la leche se expanda durante el proceso de congelación. Es importante utilizar las etiquetas de congelación detallando el momento de extracción y congelación, con esta información se podrá ir descongelando aquellos recipientes más antiguos.

A través de este artículo de En Familia, tendréis acceso a una tabla con información de interés para la conservación de la leche materna que se ha de usar en el hogar. Por último, recordar que la leche materna recién extraída tiene unas propiedades, y éstas se van perdiendo poco a poco aunque se sigan los procesos de conservación descritos. Por tanto la leche fresca es la primera que se debe consumir, seguidamente la leche refrigerada y finalmente la leche congelada.

Foto | Sanutri

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