Estos son los errores más comunes en la alimentación infantil

Destetar al bebé antes de los 12 meses u obligarlo a comer todo lo que se sirve en el plato, son acciones que no favorecen la “relación” del chico con los alimentos. Sigue estos tips y haz que su plan de nutrición sea acertado

Alimentación sin fallas para tu niño

Cuando tu bebé se alimenta correctamente, no solo se mantiene sano y fuerte. También mejora su capacidad de aprender, comunicarse y pensar. Eventualmente, tu pequeñín pasará de ingerir exclusivamente leche a consumir distintos productos sólidos, que puede rechazar en primera instancia si no aplicas las técnicas adecuadas. Conocer cuáles son los errores más comunes en la alimentación infantil puede facilitarte la tarea.

No permitas que la preocupación te domine. Tener paciencia a la hora de dar de comer al niño es esencial para garantizar que tanto él como tú se sientan a gusto. Si le presionas para aceptar algún comestible, puedes terminar por ocasionar el efecto contrario, y cada vez que se lo acerques, intentará apartarlo.

Alimentación infantil sin trabas

Cuando se trata de ofrecer elementos nutritivos al peque, es posible que la inexperiencia te juegue una mala pasada. Antes de perder el control, presta atención, pues estos son los errores más comunes en la alimentación infantil que debes evitar a toda costa:

  1. Obligarle a comer varias cosas al mismo tiempo. Cuando ha llegado el momento de introducir alimentos complementarios a la rutina de tu bebé, este proceso debe realizarse de forma progresiva y sin apuros. Lo ideal es que pueda probar cada alimento por separado. De hecho, se sugiere esperar de tres a cinco días para instar al infante a probar un nuevo comestible. De ese modo se pueden descartar alergias. Si le das a probar diversas cosas simultáneamente, será mucho más difícil distinguir cuál de ellos provoca la reacción. En este punto, es importante ir paso a paso.
  2. Quitarle la leche materna y alimentarlo solo con comida complementaria. Durante los primeros 12 meses del pequeño, la lactancia materna (o de fórmula recomendaba para él) debe ser su principal fuente de alimento, pese a que requiera adicionales después de cumplir los primeros seis meses. No se debe destetar al pequeño sin razón.
  3. No permitir que sienta lo que se va a llevar a la boca. La curiosidad es parte del crecimiento de tu retoño y su forma de explorar es tocando. Debes permitirle sentir la confianza de palpar sus alimentos y que los lleve a su boca. Si lo haces, con certeza estarás facilitando este proceso de adaptación a su nuevo menú.
  4. Triturar todo lo que ingiere. Aunque las papillas son un instrumento de ayuda para incorporar nuevos alimentos a su dieta, sobre todo cuando aún no aparecen sus dientes, o la dentición apenas comienza, lo mejor es que el bebé pueda ingerir trozos pequeños conforme aprenda a masticar. Prueba con varias texturas para que se vaya acostumbrando.
  5. Presionar para que termine todo su plato. Un bebé no come la misma cantidad que un adulto, pues su estómago es mucho más reducido. Es un error habitual obligarlo a que termine todo lo que se le ha servido. No obstante, es fundamental que le permitas comer solo lo que tenga ganas de tragar. Si gana peso, pero se mantiene saludable, no hay nada de qué preocuparse.
  6. Dejarlo comer mientras ve el televisor. Este grave error debe ser eliminado cuanto antes. Ningún bebé debe permanecer expuesto a este artefacto mientras está recibiendo sus alimentos. Cuando se distraen, pierden referencia acerca de su saciedad y puede excederse. Al contrario, puedes aprovechar este tiempo para hablarles o contarles una historia y disfrutar juntos.
  7. Permitirle dormir con el biberón en la boca. Es una costumbre entre los padres, pero tiene molestas consecuencias. Algunos niños desarrollan caries desde muy temprana edad, debido a esta acción, especialmente si les dejas quedar dormidos con él tetero en la boca. Una vez que haya acabado de tomarlo o se sienta satisfecho, debes retirarlo de su boca.
  8. No saber cuándo es oportuno incluir gluten. Cuando este elemento aparece en su rutina alimentaria, el niño puede estar expuesto a la celiaquía. Aunque con el tiempo las recomendaciones médicas han cambiado, los expertos sugieren dárselo al niño a partir de los siete meses de edad, en porciones pequeñas. Con dejarlo chupar un poco de galleta o pan bastará. De igual forma, existen confirmaciones acerca del efecto protector de la leche materna con respecto a la enfermedad celiaca, por lo que debe continuar su ingesta por lo menos un mes después de la primera prueba con gluten.
  9. Exagerar con las Fruta y golosinas. Cuando se trata de fruta, es preferible que el bebé pueda comerla en trozos en vez de jugo. De esta forma, la pieza conservará la mayor parte de sus nutrientes y vitaminas. No le escondas los dulces, pues de esa forma tendrá mayor curiosidad por probarlos. Al contrario, elige golosinas saludables.

Muchos de los errores que papá y mamá cometen tienen que ver con falsas creencias, arraigadas desde el hogar de los abuelos. La mayoría son fáciles de evitar cuando se tiene el interés de informarse para ofrecer la mejor alimentación al bebé.

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