En hogares con bebés y niños pequeños, aire acondicionado con sentido común

Es necesario que en hogares con bebés y niños pequeños se utilice el aire acondicionado con sentido común, ya que de lo contrario exponemos a los más pequeños a problemas de salud debido a los cambios bruscos de temperatura al salir a la calle o al entrar a casa.

Uso del aire acondicionado en el hogar

Con la ola de calor africano que ha entrado en la península, se ha disparado el uso de los ventiladores y el aire acondicionado, recursos que ayudan a mitigar el calor y a partir de ahora es probable que muchas familias los utilicen durante todo el verano. Hablando del aire acondicionado, es muy importante utilizarlo con sentido común en hogares con bebés y niños pequeños, no se debe utilizar todo el día y cuando se active, es necesario que la temperatura ambiental se establezca entre 24 y 26 grados centígrados.

De no hacerlo así, lo que sería un alivio para hacer más llevadero el verano se convierte en algo que perjudica a la salud de los más pequeños, pero también la de los adultos. La temperatura exterior puede ser elevada, si la temperatura interior del hogar es muy reducida, al salir o entrar de casa nos encontramos con un cambio brusco de temperatura que afecta especialmente a bebés y niños, provocando que sufran algunos problemas de salud como un resfriado, enfermedad propia del invierno.

Los medios de comunicación hablan de temperaturas que rondarán los 40º C, si tenemos el aire condicionado a una temperatura de 20º C pensando que resulta agradable, al salir de casa nos encontraremos con una variación térmica de nada menos que de 20º C y lo mismo ocurrirá al entrar a casa si hemos dejado el aire acondicionado puesto. Estos cambios son contraproducentes para los bebés, ya que, como sabemos, todavía no son capaces de regular correctamente la temperatura corporal, en el caso de los niños (y también de los adultos) es probable que se pueda sufrir un catarro en pleno verano, ya que se reseca el ambiente igual que se reseca en invierno cuando utilizamos la calefacción.

Los expertos recomiendan que el aire acondicionado se sitúe a una temperatura media de 25º C, pero, además, es necesario utilizar un humidificador como lo haríamos en invierno. Por cierto, aunque se trata de un aparato que se utiliza sobre todo en los meses fríos del año, los expertos recomiendan utilizarlo a lo largo de todo el año, ya que es un modo de mantener la humedad relativa y reducir el riesgo de que las vías aéreas se resequen e irriten, dando lugar a enfermedades respiratorias.

Se ha de utilizar lo menos posible el aire acondicionado y siempre a temperaturas como las recomendadas, con ello no sólo garantizaremos una mejor salud, también supondrá un menor desembolso en la factura de la luz. Es recomendable utilizarlo en momentos puntuales, por ejemplo, encenderlo un rato antes de irse a dormir para alcanzar una temperatura más o menos agradable pero que sea algo inferior a la temperatura exterior y que permita conciliar el sueño.

Cuando acostemos a los pequeños y hablando de bebés, es necesario que el aire esté apagado, ya que la temperatura corporal desciende bruscamente pudiendo provocar problemas de salud. Recordemos que antes hemos comentado que no regulan correctamente la temperatura corporal, por lo que los cambios térmicos bruscos no son nada recomendables. También es necesario activar el humidificador y que la humedad relativa se mantenga por debajo de un 50%, ya que un exceso de humedad facilita la proliferación de hongos y bacterias que podrían atacar al organismo.

Por la mañana, al levantarse, conviene ventilar la habitación y no utilizar el aire acondicionado, será más que suficiente para soportar el calor hasta que el sol se encuentre en su máximo apogeo. Cuando salgamos de casa a dar un paseo, un rato antes de salir conviene apagar el aire acondicionado para acostumbrarse a la temperatura exterior, se logra reducir el contraste de temperatura y, por tanto, posibles problemas de salud.

Por último, recordar que los aparatos de aire acondicionado necesitan un correcto mantenimiento, ya que sus filtros son focos donde pueden desarrollarse bacterias y hongos, además de acumular polvo, ácaros y otros agentes, así que hay que revisar y limpiar periódicamente dichos filtros. Esperamos que os sirvan estos consejos para poder pasar un verano más agradable y saludable.

Foto | Pedro Reyna

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