El temperamento del bebé se asocia a especies concretas de la flora intestinal

Un curioso estudio de la Universidad de Turku determina que el temperamento del bebé se asocia a especies concretas de la flora intestinal. Los expertos han relacionado la población de determinados tipos de bacterias intestinales con el temor, la alegría, la emotividad negativa o positiva, etc.

Carácter del bebé

Hoy conocemos un curioso estudio que seguramente sorprenderá a más de un lector/a, dicho estudio ha sido realizado por expertos de la Universidad de Turku (Finlandia), y concluye que el temperamento del bebé se asocia a especies concretas de la flora intestinal. En la investigación han encontrado asociaciones entre determinadas composiciones del microbioma intestinal en bebés a las 10 semanas de edad, con el desarrollo de ciertos rasgos del carácter cuando el bebé ha cumplido seis meses.

Los investigadores explican que en esta investigación no hay causalidad, pero los resultados se suman a un creciente conjunto de pruebas que relacionan las bacterias que habitan en el intestino, con el comportamiento y estado de ánimo de las personas. Anteriores estudios han asociado la composición de la flora intestinal con la esquizofrenia o la depresión, aunque en este caso eran asociaciones generales que muestran la relación y conexión existente entre el intestino y el cerebro, delatando que existe una relación bidireccional. Por si alguien lo deduce, hay que aclarar que se obtiene una salud mental óptima tomando ciertos suplementos para mejorar la calidad de la flora bacteriana.

Sobre esta asociación se han realizado pocos estudios en bebés y no tienen la calidad del que ahora nos ocupa, tampoco se había analizado dicha relación a una edad tan temprana. Con la hipótesis de que los primeros meses de vida son determinantes en el desarrollo neurológico, y dado que los microorganismos intestinales tienen una relación directa con el cerebro, los expertos comentan que la composición del microbioma podría ser determinante en el desarrollo de algunos rasgos conductuales básicos.

En la investigación se analizaron muestras de heces procedentes de 330 bebés lactantes con 10 meses de edad, posteriormente se volvió a realizar el mismo análisis cuando cumplieron los seis meses. También se realizó un cuestionario a las madres para conocer el temperamento de los bebés. En general, se determinó que una flora bacteriana más plural se asociaba a menor temor y emotividad negativa, se asoció que diferentes tipos de bacterias del ácido láctico guardaban relación con las emociones positivas como la alegría y la felicidad, esto puede delatar que en un futuro un bebé tenga una personalidad extrovertida.

Un elevado nivel de bacterias como la Bifidobacterium y el Streptococcus, con un nivel bajo de bacterias Atopobium, se asoció a las emociones positivas, las emociones negativas se asociaron a las bacterias del género Erwinia, Rothia y Serratia. La reactividad del miedo se relacionó con un mayor número de bacterias Peptinophilus y Atopobium en la composición de la flora intestinal. Aunque se trata de un estudio observacional, resulta muy revelador, ya que no se sugiere causalidad en los descubrimientos, estos resultados dan pie a realizar nuevos estudios para intentar esclarecer los mecanismos subyacentes que dan lugar a estas asociaciones.

Parece evidente que la flora intestinal tiene un papel mucho más importante del que se conocía hasta el momento, estas implicaciones podrían ser de ayuda en un futuro para determinar el tipo de personalidad, incluso realizar modificaciones en la flora para destacar los aspectos positivos, pero esto es ir muy adelante en el tiempo. Podéis conocer todos los resultados de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la universidad, y en este otro publicado en la revista científica Brain, Behavior, and Immunity.

Foto | Eric Ward

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