El pescado en la infancia temprana reduce el riesgo de sufrir enfermedades

Un nuevo estudio concluye que el consumo de pescado en la infancia temprana (cuando los niños tienen un año de edad), reduce el riesgo de sufrir enfermedades como los eczemas, las sibilancias o el asma cuando los niños cumplen seis años. Por ello, los investigadores animan a los padres a que introduzcan el pescado de forma temprana en la dieta de los bebés.

Pescado en la dieta de los niños

Una investigación realizada por expertos de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología concluye que el consumo de pescado en la infancia temprana reduce el riesgo de sufrir enfermedades como los eczemas, las sibilancias o el asma a los seis años de edad. Según los resultados, la reducción del riesgo se cuantifica entre un 28% y un 40%, variación condicionada al tipo de enfermedad y al consumo medio de pescado.

Lo cierto es que se han documentado científicamente muchos beneficios del consumo de pescado tanto en el embarazo como en la infancia, pero cada nuevo estudio aporta nuevos datos que colocan a este alimento en la lista de imprescindibles para un desarrollo óptimo en los niños. En la investigación se utilizaron los datos de más de 4.000 familias que habían participado en un estudio sobre las alergias pediátricas iniciado en el año 2000, los expertos analizaron la prevalencia de enfermedades como el eczema, el asma y la fiebre del heno, y el consumo medio de pescado de las madres y los niños.

Los expertos apuntan que desde la década de los años 50 la salud ha mejorado considerablemente en Noruega, algo que se relaciona con los cambios realizados en el estilo de vida, incluido un aumento del consumo de pescado. Comer todo tipo de pescados proporciona beneficios para la salud, no hay que centrarse únicamente en el pescado graso, comentan los expertos, algo recomendado en algunas pautas dietéticas.

En la investigación se han tenido en cuenta otros factores que pueden influir en la prevalencia de las mencionadas enfermedades como, por ejemplo el nivel socioeconómico de las familias. Se apunta que parece que algunos grupos sociales, en especial las familias cuyos padres tienen un nivel educativo superior o un poder adquisitivo elevado, tienen ventajas de salud debido a diversos factores al margen del consumo de pescado que ciertamente es mayor.

Según el metaanálisis realizado con los datos de las 4.000 familias, el consumo de pescado en niños con un año de edad reduce el riesgo de sufrir eccema, asma y sibilancias cuando estos niños cumplen seis años, siendo un dato más significativo que la ingesta por parte de la madre de aceite de hígado de bacalao durante el embarazo y la lactancia, o la ingesta de este producto cuando los niños tienen dos años de edad. Es decir, ofrece más beneficios el consumo de pescado que el consumo de aceite de hígado de bacalao.

La principal conclusión del estudio es que es necesario que en el primer año de vida los niños consuman más pescado, ya que tiene un potente efecto preventivo contra el eccema y el asma. Quizá se piense en los efectos perjudiciales del mercurio por el consumo de este alimento, pero recordemos que una investigación apuntaba que los beneficios del consumo moderado de pescado en el embarazo superaban estos efectos.

Para la dieta infantil se deben elegir especies pequeñas de pescado que son las que menos metilmercurio contienen y su consumo debe establecerse según las recomendaciones dietéticas actuales, con ello se obtendrán los beneficios esperados. Podéis conocer más detalles de esta investigación a través de este artículo publicado en la página de la universidad y en este otro de la revista científica Nutrients.

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