El nivel de vitamina D es menor en bebés de raza negra, asiática y mestiza

Según los resultados de un investigación realizada en Reino Unido, el nivel de vitamina D es menor en bebés de raza negra, asiática y mestiza, que en los bebés de raza blanca. Estos resultados muestran que es necesario revisar los programas de suplementación y analizar las razones por las que se produce esta disparidad.

Falta de vitamina D en bebés

Según los resultados de una investigación realizada por expertos de la Universidad de Birmingham y el Hospital de Mujeres y Niños de Birmingham (Reino Unido), el nivel de vitamina D es menor en bebés de raza negra, asiática y mestiza. Los resultados preocupan, ya que delatan errores en el programa nacional de suplementación prenatal del país, hay que tener en cuenta que los niveles deficientes de esta vitamina en los recién nacidos pueden provocar complicaciones potencialmente mortales, como afecciones cardíacas graves, convulsiones e incluso la muerte en los primeros meses de vida.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, la vitamina D es indispensable para el buen desarrollo de los huesos y los músculos, ya que ayuda al organismo a absorber calcio y fosfato, por otro lado, el nivel de esta vitamina también tiene implicaciones duraderas en el desarrollo neurocognitivo. Los investigadores dicen que la deficiencia de vitamina D no es daltónica, por lo que es necesario prestar especial atención a determinadas poblaciones, como la raza negra o asiática entre otras, así se muestra en los datos obtenidos en el estudio.

Los expertos estudiaron los datos de un grupo de 3.000 recién nacidos en el condado de West Midlands, analizando el nivel de vitamina D en la primera semana de vida a través de muestras de sangre recogidas en el marco de un programa nacional para la detección de problemas de salud. Se estudiaron en especial las muestras recogidas al finalizar el verano y el invierno, a fin de determinar el estado de la vitamina D en sus niveles más altos y más bajos, también se recabó información sobre la edad gestacional, la edad de la madre, el origen étnico, etc.

Los investigadores también evaluaron la proporción de bebés con niveles deficientes, insuficientes y suficientes de vitamina D, dependiendo de la época del año en la que nacieron y su origen étnico. Los resultados muestran que el 35% de los bebés tenían deficiencia de vitamina D, destacando que existía una diferencia estacional significativa. Más del 52% de los bebés nacidos en invierno tenían deficiencia de vitamina D, en comparación con el 18% de los bebés que nacieron en verano. Profundizando en los datos se desprende que el estado de vitamina D era mucho más bajo en los bebés de raza negra, asiática y mestiza, que en los bebés de raza blanca independientemente de la época del año en la que habían nacido.

En general, se ha constatado que en ambas temporadas, casi la mitad de los bebés de origen étnico asiático y negro tenían deficiencia de vitamina D (47,7% y 47,4%, respectivamente), en comparación con el 30,3% de los bebés de raza blanca. Si se engloba toda la cohorte multiétnica, casi el 70% de los bebés tenían un nivel bajo de vitamina D, lo que quiere decir que dos tercios de los bebés analizados tenían deficiencia o niveles insuficientes de la vitamina.

Casi un 50% de los bebés de origen negro o asiático tenían deficiencia de la vitamina al nacer, lo que explica el elevado riesgo de complicaciones hipocalcémicas y raquitismo si no reciben los suplementos necesarios. Los resultados de la revisión delatan que es necesario revisar la implementación de programas de suplementación de vitamina D prenatal e infantil, así como la implementación de la fortificación de alimentos con esta vitamina a largo plazo. Los médicos deben prestar especial atención a los bebés de otras razas y etnias, a fin de reducir la disparidad en la calidad de la salud de los bebés.

Aunque en el estudio no se dice, da la impresión de que el color de la piel hace que se preste menos atención al nivel de vitamina D en los bebés, que un bebé sea moreno o negro no indica que reciba más luz solar. En fin, es un estudio cuyos datos merece la pena que tengan en cuenta los sistemas de salud de otros países, no estaría mal realizar un estudio similar en nuestro país para ver si ocurre algo similar. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Clinical Nutrition.

Foto | Tamas Ring

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