El microbioma intestinal de los bebés puede ser un marcador precoz de la obesidad infantil

Una interesante investigación relaciona la composición del microbioma intestinal de los bebés a los dos años de edad, con el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad a los 12 años. En base a los resultados, los expertos consideran que se puede utilizar el microbioma como un marcador precoz del riesgo de obesidad.

Marcadores de obesidad infantil

Según un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Colorado (Estados Unidos), analizar el microbioma intestinal de los bebés en los dos primeros años de vida, podría ser beneficioso para identificar a aquellos niños que pueden sufrir en la infancia sobrepeso u obesidad, es decir, la flora bacteriana se puede utilizar como un marcador precoz de la obesidad infantil.

Según el estudio realizado, existe una correlación entre la composición de la flora bacteriana a los dos años de edad, con el Índice de Masa Corporal (IMC) del niño cuando cumple 12 años. Hay que decir que cuando un niño cumple dos años y tiene un microbioma que predice que puede sufrir obesidad, su IMC no es significativamente mayor al de un niño que, en principio y en base a su microbioma, no sufrirá sobrepeso u obesidad, lo que demuestra que la configuración de la comunidad bacteriana del sistema digestivo puede ser la primera señal de advertencia para detectar la obesidad.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores recabaron datos del estudio NoMIC del Instituto de Salud Pública de Oslo, se trata de una investigación puesta en marcha en el año 2002, que recaba datos sobre la microbiota intestinal durante la infancia, de qué comunidades se compone, qué factores afectan a su composición, cómo se desarrolla a lo largo de la infancia, cómo afecta a la salud de los niños, etc. Los expertos analizaron los datos de 165 bebés a los que se les realizó un seguimiento hasta que cumplieron los 12 años, determinando la composición de la microbiota en seis ocasiones dentro de los dos primeros años de edad.

Posteriormente se compararon estos resultados con el IMC de los niños cuando cumplieron 12 años, hay que destacar que a esa edad un 20% de los niños participantes en el estudio tenían sobrepeso u obesidad. Los expertos lograron identificar la relación entre la composición del microbioma a los dos años y sufrir sobrepeso u obesidad, destacando que dicha relación es más evidente a medida que pasan los años.

El descubrimiento sugiere que el fenotipo de microbiota intestinal estaba presente antes de cualquier signo manifiesto de sobrepeso u obesidad, dado que la microbiota intestinal se ve influenciada por la dieta, la asociación podría reflejar también los hábitos alimenticios que son precursores de la obesidad. Los investigadores apuntan que algunas bacterias intestinales que, en general, se consideran saludables, se asocian a un IMC más alto, sobre todo cuando su presencia es significativa.

Esto, quizá, demuestra que no es buena idea proporcionar determinados tipos de bacterias cada día a los bebés a través de los alimentos probióticos, ya que se sobrecarga la comunidad bacteriana de estas especies, impidiendo la colonización de otras que también son valiosas y necesarias para el buen funcionamiento del sistema digestivo y el organismo en general. Se demuestra, por tanto, que el equilibrio es la mejor opción y los niños deben seguir una dieta balanceada para lograr un microbioma equilibrado y saludable.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la American Society for Microbiology.

Foto | Karith Engelhardt

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