El hipo en los bebés

El hipo en los bebés

El hipo en los bebés suele producirse en los primeros meses de vida normalmente justo después de haber comido. Cuando eructan una pequeña regurgitación de leche sube por el esófago e irrita un poco la mucosa estimulando el nervio frénico y desencadenando el hipo.

Por lo tanto es una contracción involuntaria y repetida de diafragma, uno de los principales motores de la respiración. Realmente el hipo en los bebés se debe a la inmadurez del sistema que cierra el estómago y que se va perfeccionando en los meses siguientes al nacimiento.

No sólo aparece después de comer, también tras llorar prolongadamente, o cuando el niño está muy hambriento y come de forma compulsiva ya que traga más aire de la cuenta. El hipo en los bebés es un fenómeno frecuente que se resuelve por sí solo al cabo de unos minutos sin dejar ninguna consecuencia al pequeño. Pero si es muy recurrente y está acompañado de regurgitaciones y vómitos frecuentes, escaso crecimiento, interrupción de la comida acompañada de llanto inconsolable e irritabilidad nocturna con despertares frecuentes por la noche puede tratarse de reflujo gastroesofágico y es necesario acudir al pediatra.

Cuando el hipo en los bebés es frecuente y no existen otros problemas relacionados, la administración de un antiácido que no tenga efectos secundarios antes de las comidas resuelve el problema. Otra manera de parar el hipo es dar al pequeño una cucharada de agua, acariciarle la nariz suavemente para hacerle estornudar, aunque uno de los mejores remedios es ponérselo al pecho o darle el biberón, en cuanto coma un poco se le pasará.

Lo que nunca hay que hacer es darle agua con gas, taparle la nariz para que contenga la respiración o darle un susto porque así sólo conseguiremos que llore.

Vía | revista MI bebé y yo
Foto| Amber Goodson

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