El estrés en el primer trimestre del embarazo impide la liberación de una hormona en el bebé

El estrés durante el embarazo y especialmente durante el primer trimestre, puede impedir la producción y liberación de una hormona en el bebé, concretamente el cortisol, hormona necesaria para la maduración pulmonar.

Cortisol en el embarazo

Hoy conocemos una investigación desarrollada por expertos de la Universidad de Granada que muestra otra de las consecuencias que tiene padecer estrés durante la gestación. Según los resultados, el estrés en el primer trimestre del embarazo impide la liberación de una hormona en el bebé que es clave para su salud. Los expertos comentan que el cortisol liberado por la madre como respuesta al estrés, impide que el recién nacido libere esta misma hormona implicada en funciones como la maduración pulmonar.

Si se detectan niveles de cortisol reducidos en los recién nacidos, se incrementa la posibilidad de que se deban administrar glucorticoides a fin de evitar que puedan tener problemas en el desarrollo pulmonar. Los expertos explican que conocer los niveles de cortisol de la madre durante el primer trimestre del embarazo, permite predecir un nivel reducido de cortisol en la descendencia. Este estudio demuestra por primera vez la relación entre la hormona tiroidea de la madre y las posibles complicaciones en la maduración de los pulmones de los bebés.

La transferencia de cortisol de la madre al futuro bebé durante la gestación provoca que el feto sea incapaz de producir esta hormona, la razón es que su organismo cuenta con los excedentes de la madre, aunque en niveles bajos. Este almacenamiento de cortisol causaría que el organismo del bebé estuviera alterado, impidiendo la producción de la hormona. Los expertos explican que el estrés psicológico percibido de la madre en el tercer trimestre del embarazo también contribuiría en la reducción de los niveles de cortisol del recién nacido.

En la investigación participaron 80 mujeres embarazadas con diferentes niveles de estrés y cortisol para poder comprobar cómo repercutían en los niveles de cortisol de los recién nacidos, estos niveles se obtenían a través de un análisis en la raíz capilar, lugar donde se suele ir depositando y que permite conocer, además, información sobre los niveles de estrés mantenido en el tiempo. Los resultados muestran que el nivel de estrés es proporcional a la producción de la hormona, su transferencia al feto y la imposibilidad de que el organismo del bebé pueda producirla.

El grupo de investigación de Neuropsicología y Psiconeuroinmunología Clínicas de la Universidad de Granada lleva años investigando para conocer las consecuencias del estrés psicológico en diferentes procesos de salud y enfermedad, este es, probablemente, un primer descubrimiento que dará pie a otros, ya que esta hormona esteroidea producida por la glándula suprarrenal está implicada también en el metabolismo de las grasas, proteínas y carbohidratos, incrementa el nivel de azúcar en la sangre, etc., por lo que se podría deducir que no sólo podría afectar a la maduración pulmonar, quizá también a otros aspectos del desarrollo de los bebés que todavía no se han descubierto.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de la página de la universidad y en este artículo publicado en la revista científica Plos One.

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