El consumo de cereales en la infancia se asocia a una mejor calidad de la dieta

Un estudio demuestra que el consumo de cereales en la infancia se asocia a una mejor calidad de la dieta, los menores reciben un mayor aporte de nutrientes y tienen más posibilidades de incluir una mayor variedad de alimentos.

Grupo alimentario de los granos

Según los resultados de un estudio publicado en la revista científica Nutrients, el consumo de cereales en la infancia, como pueden ser el arroz, la quinua, el trigo, el maíz, el centeno, etc., se asocia a una mejor calidad de la dieta, con una mayor ingesta de nutrientes y un mayor consumo y variedad de los grupos de alimentos recomendados. El estudio se realizó con motivo de la elaboración de las pautas dietéticas para los estadounidenses (2020-2025), a fin de que incluyeran recomendaciones específicas en la alimentación de los niños.

Los expertos analizaron los datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición 2001-2016 (NHANES), programa de investigación del Centro Nacional de Estadísticas de Salud que tiene el cometido de evaluar el estado de salud y nutrición de niños y adultos en los Estados Unidos. El cometido era evaluar las relaciones entre los alimentos con base de cereales, con la ingesta de nutrientes y energía, la calidad de la dieta y el consumo de los diferentes grupos de alimentos en niñas y niños, realizando además una comparativa con los menores que los consumían poco o no los consumían.

Se trata del primer estudio que analiza los patrones de consumo de cereales en bebés y niños pequeños estadounidenses, proporcionando claras evidencias del valor de incluirlos en la dieta habitual, evidencias que respaldan las declaraciones de la Academia de Pediatría Estadounidense y los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades), que han recomendado desde hace décadas la inclusión de este grupo de alimentos como indispensables para una dieta infantil saludable.

La investigación concluye que en los bebés de 6 a 12 meses, la ingesta de cereales favorecía un mayor aporte de fibra dietética, calcio, ácido fólico, potasio, magnesio, zinc, fósforo, tiamina, riboflavina y vitamina B6. En el grupo de bebés de 13 a 23 meses se observó una mayor ingesta de hierro, zinc, magnesio, fósforo, ácido fólico, riboflavina, niacina, tiamina, vitamina A, vitamina B6 y vitamina B12. Pero, además, los menores que consumían más cereal, generalmente comían más verduras, legumbres, fruta, productos lácteos, proteínas vegetales, etc., en comparación con los menores que consumían pocos cereales o ninguno.

Para los expertos, la introducción temprana de los cereales integrales densos en nutrientes y los alimentos enriquecidos con cereales, probablemente ayuden a mejorar significativamente la ingesta de nutrientes a medida que los niños crecen y se desarrollan. Es decir, gracias al consumo regular de cereales, los menores tienen más posibilidades de aceptar otros grupos de alimentos y, por tanto, están mejor alimnetados, recibiendo todos aquellos nutrientes necesarios para un correcto desarrollo y estado de salud.

Otra conclusión clave de este estudio es que padres, cuidadores y quienes se encargan de proporcionar consejos sobre nutrición infantil, deben conocer todos los beneficios que obtiene la infancia al incluir los cereales en la alimentación y del mismo modo deben conocer todos los riesgos existentes de excluir este grupo alimentario de la dieta de los menores.

En definitiva, es necesario que los cereales estén presentes de forma habitual en la dieta de los más pequeños, recomendación que se incluye en las nuevas pautas dietéticas para los estadounidenses. Podéis conocer todos los detalles de esta investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Nutrients.

Foto | Starr Environmental

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