Edad recomendable para que los bebés entren en la guardería

guarderías infantiles

Acabamos de leer una interesante entrevista realizada a Eulàlia Torras, presidenta de la Fundación Eulàlia Torras de Bea (FETB), Instituto de Psiquiatría y Psicología del Niño y el Adolescente, en la que responde a preguntas relacionadas con las guarderías infantiles, sus respuestas pueden hacer que más de un padre se replanteé la edad recomendable para que los bebés entren en la guardería.

Las guarderías infantiles son algo que necesitan los padres pero no los bebés, estos necesitan la proximidad de sus padres, los mimos y las atenciones que les profieren. Evidentemente el ritmo de vida actual impide en muchas ocasiones que los bebés sean atendido por sus padres y dependiendo de las circunstancias, hay pequeños que inician su etapa en la guardería cada vez más pronto, en esta cuestión, la experta advierte que los padres no calibran las consecuencias de no respetar una edad recomendable para que los bebés entren en la guardería.

Hace 40 años era impensable que un bebé de 4 meses pudiera acceder a la guardería, hoy en día parece algo habitual. Las consecuencias según la experta, doctora, psiquiatra y psicoanalista, es una mala crianza, los bebés enferman más de lo que deberían y esto es algo que se asume como si fuera normal, pero es todo lo contrario.

Las guarderías infantiles multiplican las posibilidades de que los niños enfermen debido al mayor riesgo de contagio y a la exposición de virus y bacterias patógenas, los bebés enferman más al ampliarse el círculo de contacto con personas y niños, algo que no ocurriría del mismo modo cuando el círculo de personas que entran en contacto con el bebé es más reducido. Por otro lado, los vínculos constantes con los progenitores los fortalece emocionalmente, cognitiva y físicamente. Los mimos y el afecto que ofrecen los padres son una poderosa arma de salud, algo que la guardería no puede ofrecer.

Nosotros añadiríamos que los niños que acuden a estas edades a la guardería disfrutan menos de la leche materna e incluso ya no son amamantados, esta sería otra cuestión por la que podrían enfermar más, pues como sabemos, la leche materna es un alimento valioso que contribuye en la madurez, el desarrollo del sistema inmunológico y el bienestar del bebé, como mínimo se debería respetar el periodo de amamantamiento que recomienda la OMS.

Eulàlia Torras indica que el ingreso en la guardería de un bebé a una pronta edad lo hace retroceder en el desarrollo debido a que el entorno no ofrece la seguridad de un hogar, frenando el deseo de aprender y explorar. Según la especialista, el desarrollo del bebé está fuertemente condicionado a los estímulos que recibe y especialmente aquellos que provienen de las personas de su entorno, palabras, cantos, movimientos, olores, sabores, colores, mimos, cariños y besos, un conjunto de estímulos que desarrolla y enriquece su sistema nervioso y neural, algo que en las guarderías se limita considerablemente.

Los periodistas de La Vanguardia preguntan a la especialista si no está dramatizando y su respuesta es tajante, lo confirman los estudios realizados en neurociencias y psicología evolutiva. Según Eulàlia Torras las guarderías no ofrecen los estímulos citados en el grado adecuado y los responsables de los centros no pueden proporcionar lo mismo que ofrecerían los padres de los bebés. Concluye además, que por esa razón cada vez es mayor el número de niños que sufren diversas psicopatologías a edades más tempranas, según la experta, nuestro país encabeza la tercera posición en la lista de los países que más psicofármacos receta a los más pequeños. Las enfermedades de este tipo se intentan solventar con fármacos, pero hay que buscar la raíz y en este caso, una de ellas podría ser el comienzo temprano de la etapa de guardería.

Seguramente más de un padre pensará que iniciar la etapa escolar cuanto antes podría resultar beneficioso para estimular el intelecto, la sociabilidad, etc., pero la doctora asegura que la escolarización debe realizarse cuando el hogar empieza a ser un espacio pequeño para el niño, es decir, a partir de los tres años de edad, como ejemplo argumenta el caso de Finlandia, país en el que los padres no están obligados a escolarizar a sus hijos hasta los siete años de edad y como contrapartida nos habla del informe PISA (Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), en él se desprende que este país es uno de los que menos fracaso escolar presentan.

Parece evidente que es necesaria una conciliación laboral y familiar para que los padres puedan encargarse de los niños garantizando una mejor calidad de vida en todos los sentidos, un niño que reciba las atenciones necesarias por parte de los padres siempre podrá responder mejor en la escuela y en la vida. Os recomendamos leer la totalidad de la entrevista de La Vanguardia a Eulàlia Torras, no tiene desperdicio.

¿Qué opinas sobre las palabras y conclusiones de la especialista?

Foto | Lars Plougmann

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...