¿Dormir con el bebé es bueno?

Dormir con un bebé puede ser una práctica muy favorable para desarrollar la lactancia. Además se fomenta el contacto entre los padres y sus hijos. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado, ya que los pequeños se podrían asfixiar. Si decides dormir con tu hijo has de saber que éste debe dormir boca arriba y que su cabeza nunca debe de cubrirse. Además, nunca hemos de dejarlo solo.

Dormir con el bebé puede ser peligroso

Es bastante típico encontrar la fotografía de una madre o un padre durmiendo con su bebé en la cama. Sin embargo, parece ser que esto no es lo más adecuado para la salud del niño o de la niña. Al menos eso es lo que opinan los detractores de esta práctica. Aún así, existen ciertas culturas que tienen aceptado el “colecho”, como así lo han bautizado, como algo habitual y sano. El debate –sobre todo, en Estados Unidos– está servido, y aquí intentaré esclareceros cuál es la mejor opción.

Por una parte, los defensores de que los padres puedan dormir con sus bebés esgrimen los siguientes argumentos para sostener su posición:

  • Se fomenta la lactancia materna, ya que las tomas nocturnas se pueden realizar con mayor comodidad, sin tener que mover en exceso al bebé.
  • Se sincronizan los ciclos de sueño de la madre y el lactante, por lo que permite llevar un orden en la vida de ambos.
  • Se facilita que el bebé se quede dormido con más facilidad después de despertarse a medianoche durante los primeros meses.
  • Se ayuda a que los bebés duerman más horas debido a que las tomas nocturnas son más frecuentes y más breves, lo que contribuye a que puedan dormir más.
  • Se promueve el contacto padres-hijos, tan difícil de mantener a lo largo del día por motivos laborales.

Por otra parte, los detractores de que los padres duerman con sus bebés por las noches argumentan las siguientes razones:

  • Los niños pueden llegar a asfixiarse si duermen entre dos adultos. De hecho, en la década de los noventa se registraron en Estados Unidos cientos de muertes relacionadas con esta práctica.
  • Se crea una gran dependencia entre adultos y niños a la hora de ir a dormir.


Sin duda, la primera de estas razones es la que tiene un mayor peso, ya que perder la vida de tu hijo por querer dormir con él puede ser totalmente evitable. Así que si se puede evitar, evitémoslo. En el caso contrario, en el que una pareja insiste en dormir con sus bebés, hay que destacar ciertas recomendaciones como:

  • Colocar al bebé siempre boca arriba.
  • No cubrir nunca su cabeza.
  • Asegurarse de que la cabecera de la cama no tiene huecos.
  • No dejar nunca al bebé solo.
  • No utilizar almohadas o edredones con relleno.

En definitiva, la elección de dormir o no con un bebé es una decisión personal, pero las muertes que hay detrás de esta práctica, por muchos beneficios para la lactancia que pueda tener, pesan demasiado.

Fuente: kidshealth.org

Foto: diluvi en Flickr

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