Diagnóstico de autismo a los 6 meses de edad

Un grupo de investigadores estadounidenses ha logrado identificar dos marcadores que permiten determinar el riesgo de sufrir autismo en bebés de 6 meses de edad.

trastornos de espectro autista

Hace un par de años nos hacíamos eco de un nuevo sistema que permitía diagnosticar de autismo a bebés de 12 meses de edad y en sólo cinco minutos, en realidad lo que se identificaban eran unos marcadores o indicios sutiles de la posible presencia del trastorno. Hasta ese momento el autismo no se podía intuir hasta los 18 meses de edad, aunque un diagnóstico fiable no se obtenía hasta que los niños cumplieran 3 años de edad.

Ahora, una nueva investigación realizada por investigadores del Centro Marcus de Autismo y la Escuela de Medicina de la Universidad Emory (Estados Unidos), afina mucho más y logra obtener un diagnóstico del autismo a los 6 meses de edad, aunque en realidad se debe volver a hablar de indicios que delatan la presencia del trastorno. Al parecer, se detectaron dos marcadores en dos bebés de 6 meses de edad, se corroboró el diagnóstico cuando cumplieron 3 años, por lo que en teoría se podrían utilizar para detectar de forma precoz el trastorno en otros bebés. El diagnóstico se basa en una tecnología que sigue el movimiento de los ojos en respuesta a lo que los pequeños ven o la respuesta que ofrecen a las señales sociales que perciben. Según explican, los bebés que recibieron un seguimiento hasta los 3 años de edad, ya mostraban a partir de los 2 meses una disminución de la atención.

En el estudio participaron dos grupos de recién nacidos, uno con un riesgo reducido de sufrir autismo, y otro con un riesgo elevado de padecer el trastorno. Los expertos realizaron un exhaustivo seguimiento de los bebés del último grupo, se pudo constatar que a medida que crecían (desde los 2 a los 24 meses de edad) se reducía de forma paralela la atención a los ojos de otras personas, estos niños posteriormente se diagnosticaron con el trastorno de espectro autista, diagnóstico que se confirmó a los 36 meses de edad. Esta investigación ha logrado recopilar datos muy valiosos relacionados con el trastorno, que apuntan al autismo mucho antes de que los síntomas sean evidentes.

La verdad es que ha sido una investigación compleja, se debían analizar los dos grupos de bebés e identificar aquellos factores que diferenciaran el comportamiento de los bebés del primer grupo con respecto al segundo grupo (con mayor riesgo de autismo). Para los investigadores, la diferencia encontrada en el seguimiento ocular es evidente y ésta se detecta perfectamente a los 6 meses de edad, sin duda, un gran paso para detectar el problema de forma precoz. Por un lado, un marcador determina la reducción de la atención a los ojos de otras personas, por otro, se ha determinado un marcador en el que se produce una disminución de la fijación del ojo a medida que pasa el tiempo. Gracias a esta detección precoz, se pueden desarrollar nuevas estrategias de atención temprana por autismo.

Sin embargo, hay que decir que estos marcadores no son visibles a simple vista, requiere el uso de una tecnología especializada y la realización de numerosas mediciones durante el desarrollo de los pequeños. Claro, que también hay que tener en cuenta que una vez que se localiza un marcador, se puede trabajar para mejorar el procedimiento y acortar tanto las mediciones como el tiempo empleado para el diagnóstico, seguramente en esta línea también se trabajará y se realizarán nuevas investigaciones. Los expertos explican que los ojos son la herramienta con la que los bebés exploran el mundo que les rodea, se fijan en los objetos, los rostros y los ojos de las personas, se trata de una exploración natural y necesaria en el marco del desarrollo infantil, de ahí que se centraran particularmente en el comportamiento ocular.

Se siguen dando pasos para desvelar el trastorno, pero queda todavía mucho por avanzar, el grupo de investigadores anuncia que va a seguir trabajando realizando nuevos seguimientos en los que se va a combinar el seguimiento ocular con las expresiones de los genes y la evolución cerebral de los bebés. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través del artículo publicado en el Marcus Autism Center y en el artículo publicado en la revista científica Nature.

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