Diagnosticar el autismo en bebés de tres meses con un electroencefalograma

Un grupo de investigadores de la Universidad de Boston (Estados Unidos) ha presentado un nuevo sistema para diagnosticar el autismo en bebés de tres meses utilizando un electroencefalograma, prueba económica, no invasiva y fácil de realizar, con un grado de fiabilidad que roza el 100%.

Autismo

Hasta hace poco, el diagnóstico temprano del autismo se realizaba a los 2-3 años de edad, pero en los últimos años se han logrado desarrollar métodos de diagnóstico precoz, capaces de determinar la presencia del trastorno en bebés de seis meses con una fiabilidad del 81%. Un ejemplo a citar es la herramienta informática capaz de predecir el riesgo de autismo desarrollada por expertos de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos).

También merece la pena destacar el método que puede diagnosticar el autismo a partir de un análisis de sangre desarrollado por expertos del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York (Estados Unidos). En este caso la fiabilidad del diagnóstico aumentó hasta el 97’6%, de ello hablábamos aquí. Pues bien, ahora conocemos otro sistema que podría diagnosticar el autismo en bebés de tres meses con un electroencefalograma, los investigadores del Hospital Infantil y la Universidad de Boston (Estados Unidos) explican que basta con medir la actividad cerebral de un bebé, para determinar con precisión la probabilidad del desarrollo de TEA Trastorno del Espectro Autista).

Como ya hemos explicado en otras ocasiones, diagnosticar de forma temprana el autismo se traduce en beneficios en la terapia e intervención, de ahí que cada vez se realicen nuevas investigaciones para intentar determinar la presencia del trastorno cuanto antes. El primer estudio citado podía realizar el diagnóstico en bebés de seis meses con la ayuda de un escáner de resonancia magnética, pero se trata de una prueba costosa, lenta y difícil de llevar a cabo con bebés, siendo una herramienta complicada de implementar. La nueva investigación muestra que se pueden obtener buenos resultados con un electroencefalograma simple, herramienta que ya se usa con frecuencia en entornos pediátricos.

El electroencefalograma no es una prueba invasiva, su coste es reducido y resulta fácil de realizar en los bebés. En los ensayos realizados se trabajó con un grupo de 188 bebés de diferentes edades (de 3 a 36 meses de edad), a los que se les realizó un electroencefalograma. Según los resultados, un poco más de la mitad de los bebés (99) tenían un alto riesgo de desarrollar TEA, eran bebés que por diversos motivos tenían un mayor riesgo de sufrir el trastorno, por ejemplo, tener un hermano que sufría autismo. Los 89 restantes tenían un bajo riesgo, eran bebés sin factores de riesgo determinados y actuaron como grupo de control.

Tras someter los resultados a una serie de algoritmos computacionales para analizar en profundidad los seis componentes de onda diferentes registrados con los electroencefalogramas, los resultados que se obtuvieron fueron muy prometedores. La fiabilidad del método fue casi del 100%, además se pudo predecir el grado de autismo con una fiabilidad elevada en bebés de nueve meses. Los expertos comentan que un biomarcador biológico simple que se encuentra en la sangre, la saliva o la orina, no es un sistema fiable para detectar el trastorno en edades muy tempranas, pero sí lo es el análisis de las conexiones neuronales, sumado a otros factores de riesgo existentes.

Los investigadores explican que tener un hermano mayor con autismo es un factor de riesgo, pero si este interactúa con otros factores genéticos o ambientales, el riesgo de desarrollar el trastorno se incrementa, aunque no es algo determinante en todos los casos. Analizar el neurodesarrollo de un bebé a través de pruebas tan simples como un electroencefalograma ofrece a los especialistas médicos una forma precisa de controlar el desarrollo cerebral y realizar intervenciones tempranas en el caso de diagnosticar autismo.

Sin duda, es un gran avance, esperemos que algún día den con la clave para poder reconducir el desarrollo neuronal y evitar el trastorno. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la universidad, y en este otro de la revista científica Scientific Reports.

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