Di que sí a la lactancia natural sin esconderte

Dar el pecho a un niño en público es un acto que sigue siendo reprochado. No se puede permitir. Hay infinitas razones para lactar donde sea y cuando sea.

La lactancia es algo natural

La mayoría lo sabemos: la leche materna es el mejor alimento para los bebés. Sin embargo, no a todos les gusta ver a una madre amamantando. A pesar de tanta evolución, aún existen casos de rechazo y miradas de desaprobación hacía un acto natural, y para nada grotesco o inadecuado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido tajante sobre el tema y ha defendido la lactancia natural con decenas de campañas. Lamentablemente, todavía existen muchas personas que no toleran la práctica en público e incluso llegan a agredir a la mujeres. Algunos lo hacen por prejuicios y otros por mal manejo de información.

Hace poco una madre en Zaragoza, tuvo que denunciar que se le prohibiera dar el pecho al niño cerca de la piscina de un centro de natación, por considerar que esto podría contaminar el agua. Y no ha sido el único caso.

Ha habido testimonios de chicas que han sido escoltadas por oficiales de seguridad hasta el baño, y de otras que han recibido insultos por, supuestamente, ser protagonistas de un acto inmoral y asqueroso. Los hechos han ocurrido en Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, México, Reino Unido y otras naciones donde no hay respaldo social para la lactancia natural. 

¿Por qué la desaprobación a la lactancia natural?

Recientemente una importante cadena de noticias consultó sobre el tema en su página de Facebook, recibiendo como respuesta que la censura obedece a la relación que guardan los senos con lo sexual. Expertos en conducta humana han tratado de explicar estas creencias, señalando que cada vez se miran menos los senos como una fuente de alimento, sino como un objeto de deseo.

Además de ello, el tabú continúa vigente por el desconocimiento que existe sobre el proceso de amamantar. Especialistas han indicado que un importante número de individuos desconoce que para que los senos produzcan leche, deben vaciarse con frecuencia. Por ejemplo, si una mujer lacta a su bebé en la mañana y va en la tarde al centro comercial y no amamanta, su producción disminuirá. No importa el lugar donde esté, debe hacerlo para cubrir una necesidad inmediata de nutrición del bebé, pero también para garantizar que disponga del alimento.

Ante las críticas y los rechazos, miles de instituciones, médicos y madres (famosas o no), se han revelado para demostrar que la lactancia es algo natural. Aunque reconocen que cualquiera tiene derecho a incomodarse por ello, no se puede aplaudir a quien entorpezca el acto o solicite el desalojo de la mamá de un determinado espacio. No tiene que ocultarse. Con esa acción no sólo sustenta a su pequeño, sino que también refuerza un lazo de amor que nadie debería romper.

La lactancia es el acto más puro que puede haber. Más allá de eso, es innegable que la leche materna contiene las vitaminas que el bebé requiere para enfrentar sus primos meses de su vida. Lo protege de enfermedades como diarrea, meningitis, gripe y otitis… Contiene las cantidades apropiadas de proteínas, grasas, carbohidratos, hormonas, minerales y vitaminas que necesita.

Se ha demostrado, además, que las mujeres que amamantan tienen menos riesgo de padecer cáncer de ovarios y mama. Hay infinitos motivos para decirle sí a la lactancia materna sin esconderse. 

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