Detectar si el bebé sufre estrabismo o pseudoestrabismo

Durante los tres primeros meses de vida del bebé, se puede apreciar una descoordinación del movimiento ocular que hace sospechar que sufre estrabismo, pero es probable que en realidad se trate de pseudoestrabismo, ya que el sistema visual es inmaduro y existe descoordinación en los movimientos oculares.

Estrabismo falso

Que un bebé desvíe un ojo hace sospechar que algo no funciona bien, lo primero que se piensa es que se trata de estrabismo, es decir, que existe una falta de coordinación entre los músculos responsables de mover los ojos. Son seis los músculos que se encargan del movimiento ocular, tres permiten mirar hacia izquierda, centro, derecha y arriba, y otros tres, de frente y hacia abajo.

Al enseñar un dedo en movimiento al bebé para que siga su trayectoria, en ocasiones los dos ojos no se mueven a la vez y al dejar el dedo quieto se aprecia que uno queda ligeramente torcido. Lo cierto es que, si un recién nacido bizquea, algunos padres se preocupan y sospechan que existe algún problema, siendo motivo de una visita al pediatra. Pero, en realidad, no es motivo de preocupación, ya que en los primeros tres meses de vida el sistema visual es muy inmaduro, a los bebés les cuesta bastante centrar los ojos, lo que le lleva a una descoordinación de sus movimientos.

La pediatra Lucía Galán explica que el hecho de que los bebés tengan poca nariz y su particular configuración de los párpados, es un factor de confusión para los padres, ya que hace que crean apreciar un estrabismo inexistente o pseudoestrabismo. Pero a partir de los tres meses de edad, si se sigue apreciando este problema al que inicialmente no se le da importancia, es cuando será necesario acudir al pediatra para que realice una valoración, dependiendo de los resultados, probablemente derivará al pequeño al oftalmólogo pediátrico.

El especialista se encargará de determinar si sufre estrabismo o pseudoestrabismo mediante unas pruebas que muestran si los reflejos de la luz en cada ojo aparecen centrados, es decir, que la luz sea simétrica en ambas pupilas. Como sabemos y hemos comentado en otras ocasiones, es recomendable llevar al bebé al oftalmólogo antes de que cumpla los tres años, ya que sus conclusiones sacarán de dudas a los padres y les tranquilizarán.

Es importante detectar de forma precoz el estrabismo, ya que este problema puede conducir a la pérdida de visión. El cerebro recibe la información de cada ojo y al ser diferente anula una de ellas, esto dará lugar a padecer ambliopía (ojo vago) que, sin tratamiento, provoca que el cerebro se acostumbre a tener únicamente en cuenta la información que proporciona un solo ojo. Si el problema no se trata, cuando el niño cumple seis años es mucho más complicado recuperar la visión de ese ojo vago.

Existen diferentes causas de estrabismo asociadas a distintas causas, por lo que determinar la causa facilita aplicar el tratamiento corrector más adecuado. Cuanto antes se proceda al diagnóstico, más sencillo resultará corregir el estrabismo, hay que recordar que no es algo que desaparezca de forma espontánea. El vídeo que habéis visto de Lucía Galán en colaboración con Clínica Baviera, proporciona una explicación resumida de este problema y su solución, por tanto, es importante que los padres observen desde el primer momento cómo evoluciona la forma de mirar del bebé hasta los tres meses de edad.

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