Cure Cooling, dispositivo de bajo coste para evitar la destrucción neuronal de los bebés

Cure Cooling es un dispositivo ideado por unos estudiantes de la Universidad Johns Hopkins, cuyo coste es muy reducido y permite evitar la destrucción neuronal de los bebés, es un aparato concebido para ayudar a los bebés de los países en vías de desarrollo que han sufrido una hipoxia cerebral.

El sufrimiento fetal se puede producir por la falta de oxígeno que el bebé sufre momentos antes del parto o durante el parto, este hecho deriva en posibles lesiones cerebrales que son irreparables. Los futuros bebés sufren una hipoxia cerebral neonatal donde las neuronas se destruyen de forma acelerada, pero hay un posible tratamiento que detiene la destrucción neuronal, antes de que el bebé recién nacido cumpla las seis horas desde el nacimiento, debe ser sometido a una terapia de frío. Se trata de una hipotermia controlada en la que se reduce la temperatura corporal hasta los 33º C, evitando la aparición de una acidez sanguínea mortal para las neuronas. Pues bien, en los países desarrollados se cuenta con la tecnología oportuna para aplicar este tipo de medidas, pero en los países con recursos limitados los centros médicos no siempre disponen de ella, aunque esto puede cambiar con Cure Cooling.

Por esta razón, un grupo de estudiantes de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) está trabajando en un dispositivo de bajo coste para reducir los daños cerebrales causados por el sufrimiento fetal, con una tecnología barata (unos 30 euros) se puede fabricar una unidad de refrigeración especial para bebés denominada Cure Cooling, con ella se logra reducir la temperatura corporal del bebé y evitar la destrucción neuronal. Es un dispositivo portátil al que sí podrían acceder los centros de los países con necesidades económicas, nada que ver con el equipo de un hospital materno de los países desarrollados, cuyo coste puede ser de más de 9.000 euros.

Cure Cooling o curación por refrigeración, permitirá aplicar un tratamiento similar al que se aplica en los países desarrollados, se podrá reducir la temperatura corporal de un bebé que ha sufrido hipoxia cerebral durante tres días, como ya hemos explicado es un tratamiento efectivo que evita la acidez sanguínea. Sorprende saber con qué materiales se ha fabricado la unidad de refrigeración neonatal, un crisol de arcilla, una cesta de arpillera, material con el que se suelen fabricar los sacos, un revestimiento de plástico, arena, hielo en polvo, unos sensores de temperatura, un microprocesador y dos pilas, para activar el dispositivo simplemente es necesario añadir agua.

Quizá pueda parecer rudimentario, pero si es eficaz y accesible bienvenido sea, el dispositivo podría ayudar a reducir problemas derivados del sufrimiento neonatal como por ejemplo la encefalopatía hipóxico-isquémica. Según nos explican aquí, más de la mitad de los recién nacidos con una forma grave de esta afección mueren irremediablemente y los que sobreviven, lo hacen con una parálisis cerebral u otros trastornos cerebrales. Este problema afecta especialmente en las regiones más pobres, donde las mujeres embarazadas no pueden ser atendidas correctamente al no tener acceso a la tecnología hospitalaria.

De momento, el nuevo dispositivo ya cuenta con una patente provisional, el siguiente paso será ponerse en contacto con especialistas médicos de ayuda internacional y comenzar con los ensayos clínicos con bebés de las regiones más desfavorecidas. La curación por refrigeración para bebés puede llegar a esos lugares remotos y combatir los efectos de la falta de oxígeno. Hay que felicitar este tipo de iniciativas que persiguen mejorar la calidad de vida de los países en vías de desarrollo y reducir las enfermedades o mortalidad neonatal.

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