Cuidados en los dientes natales

Algunos bebés nacen con los denominados dientes natales, piezas que se han desarrollado cuando el pequeño todavía estaba en el útero materno. Estos dientes deben recibir una serie de cuidados y los padres deben revisar con frecuencia el estado de la boca, las encías y la lengua de los bebés.

bebés con dientes al nacer

En varias ocasiones hemos hablado sobre los dientes de leche, cuándo empiezan a salir, cuándo son sustituidos por los dientes definitivos, qué consecuencias puede tener un golpe y qué hacer dependiendo del daño sufrido, etc. Pero nos quedaba en el tintero hablar de los cuidados que deben recibir los bebés que nacen con dientes de leche, también denominados dientes natales.

Lo dientes natales se denominan también congénitos, precoces o fetales, la piezas dentales con las que nacen los bebés suelen ser los incisivos centrales inferiores y son poco comunes, su incidencia se calcula en 1 de cada 2.000-3.000 nacimientos. Nacer con los dientes mencionados tiene sus complicaciones, suelen producir una irritación y ulceración en la parte posterior de la lengua debido a los bordes afilados que tienen, por ello los bebés suelen rechazar la lactancia materna o el biberón, ya que al mamar sienten dolor.

Otro problema que pueden ocasionar estos dientes es la irritación que causa en el pezón del seno materno, en el caso de que el bebé sí quiera ser amamantado. Esta irritación provoca que el bebé no pueda succionar correctamente la leche materna, además, su lengua descansa en los incisivos inferiores cuando está mamando, por lo que la lengua lo sufrirá mucho más. El tratamiento varía según las características de los incisivos, en el caso de que sean dientes firmes se procede a pulir el borde a fin de quitarle el filo para que no afecte a la lengua. Por otro lado también se trata la lengua con una solución alcalina.

En el caso de que los dientes no sean firmes, es decir, que presenten movilidad y exista riesgo de que se desprendan, se practica una exodoncia con anestesia local, es decir, se extraen los dientes de sus alvéolos. Una vez extraídos se recurre al amamantamiento para reducir la angustia que puede sufrir el bebé, algo habitual y recomendado en cualquier proceso doloroso, como por ejemplo cuando se administran las vacunas inyectadas.

Con los dientes firmes es necesario que se examine con regularidad el estado de las encías y la lengua del bebé, a fin de asegurarse de que los dientes no están provocando algún tipo de lesión. Hay que decir que a no ser que los dientes sean inmaduros y movibles, en ningún caso se debe proceder a su extracción.

La presencia de los dientes natales se atribuye al posicionamiento superficial del germen dental durante el desarrollo del feto en el vientre materno, este tipo de salida temprana de los dientes puede estar relacionado con la herencia genética, de hecho, en algunas anormalidades del desarrollo y otros síndromes existe una evidencia genética que asocia estos problemas con la salida prematura de los dientes, como por ejemplo el Síndrome de Soto, el Síndrome de Hallermann-Streiff o el Síndrome de Pierre Robin entre otros.

En todo caso, no hay que preocuparse mucho siempre que se profieran los cuidados en los dientes natales que haya recomendado el especialista, cuando el bebé se desarrolle y pasen unos meses, los problemas desaparecerán.

Foto | Sam Pullara

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