¿Cuándo deberías llevar al bebé a la guardería?

Si tienes que llevar a tu niño a un centro infantil, es preciso que sepas cuál es la mejor edad para hacerlo. Aunque te veas obligada a acelerar este paso, debes tomar en cuenta estos detalles.

Cuándo ir a la guardería

Al concluir el permiso de maternidad, infinidad de mujeres se ven en la obligación de llevar a su hijo a la guardería. Algunas lo hacen por un rato y otras durante todo el día, otorgando a las maestras la responsabilidad de cambiar sus pañales, alimentarlo, bañarlo, dormirlo y más. Aunque represente una ayuda significativa, hay cosas que en estos centros no pueden cubrir, como es la necesidad de amor de madre. Que muchas deban apresurar este paso, no quiete decir que sea lo correcto. Hay especialistas que fijan los 24 meses como el tiempo prudencial para llevar a los peques a la guardería. Se puede hacer a los 12, pero hay que aumentar las previsiones.

Suena imposible cuando la baja por maternidad es de unas 16 semanas aproximadamente, pero es a los dos años cuando el chico comienza a tomar cierta independencia. Además, está apto para potenciar su aprendizaje y comenzar su roce social. La recomendación de los expertos es solicitar el apoyo de tíos o abuelos que puedan procurarle todos sus cuidados. En la guardería son tantos chicos, que no siempre es posible brindar atención individualizada.

¿Cómo manejar el ingreso del niño a la guardería?

El contacto del niño con otros pares de su edad le ayudará a adaptarse al día a día, pero debe hacerse progresivamente y a la edad debida. Después del año es lo más indicado, porque le será más fácil la interacción y adaptación. Los primeros días se le debe llevar sólo unas horas, y luego ir aumentando el tiempo poco a poco. En principio llorará y se mostrará inquieto, pero cuando empiece a familiarizarse con los juegos se le pasará.

Esa fase de acoplamiento puede demorar dos semanas. Puede que se torne algo rebelde y que te extrañe más de la cuenta, pero es normal. Por nada del mundo hay que dejar de llevarlo. Una vez se inicie la rutina, es importante continuar, pero siempre prestando atención a las señales. Si al cabo de un mes el niño se muestra renuente a ir, hay que evaluar si elegiste el lugar indicado.

La ventaja de comenzar después de los dos años, es que el organismo del bebé será más fuerte. No hay que olvidar que en este tipo de centros se incrementa el peligro de contracción de gripe, fatigas, catarros, otitis, bronquitis u otras enfermedades respiratorias o infecciosas.

Con cautela a la guardería

Si hay algo que no se puede obviar, es que las guarderías cubren necesidades de socialización y estímulo. Al estar con otros chicos se relacionan y adquieren más habilidades de comunicación. Mediante los juegos empiezan a reconocer los elementos de su entorno, aprenden a expresar sus emociones, fomentan sus sentidos y potencian las funciones cerebrales.

De ti depende que la experiencia sea gratificante. Asegúrate de seleccionar una guardería que sea higiénica, con buena infraestructura y con una matrícula de niños reducida. Prepara su bolso con todo lo que pueda necesitar: pañales, ropa limpia, biberones, meriendas, juguetes y demás. Identifica todo con su nombre. Acude periódicamente a conversar con las docentes para consultar sobre el desempeño del niño. No tengas miedo.

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