¿Cuál es la mejor manera de acostar al bebé?

Especialistas aseguran que durmiendo sobre sus espaldas los recién nacidos alcanzan mejor el sueño. Acostándolos boca arriba se disminuye el riesgo de muerte súbita y se obtienen otros beneficios.

acostar bebe

No importa cuantos hijos se hayan traído al mundo. Cada uno despierta ese instinto protector que enfrenta a los padres a cientos de dudas y planteamientos sobre sus atenciones y cuidados. ¿Qué debo darle de comer? ¿Qué hago para que deje llorar? ¿Cuántas veces debo amamantarlo? ¿Cuándo es el mejor momento para bañarlo?… Realmente son muchas las interrogantes que surgen en cada tramo del camino, pero si hay algo que causa pánico e incertidumbre, es la forma de acostarlo para que duerma seguro y reconfortado.

Muchas son las madres que deciden pasar la noche en vela para cuidar los movimientos de su niño. El temor de que pueda ahogarse, caerse o dejar de respirar las atormenta. Entre ensayos y errores van percibiendo las mejores posturas para el descanso de su bebé, pero ¿cómo debe hacerse? ¿Hay recomendaciones para ello? Afortunadamente sí.

Aunque anteriormente se pensaba que tender a los recién nacidos boca abajo era lo más idóneo, por aquello de evitar que se ahogarán con la leche, el vómito o los gases no expulsados, estudios recientes han demostrado que no es esa la posición correcta.

Según la Academia Americana de Pediatría los neonatos deben dormir sobre su espalda o lo que es igual, boca arriba. Esta práctica favorece el sueño y disminuye el riesgo de muerte súbita, ya sea por asfixia o atrapamiento.

La sugerencia de los especialistas se basa en investigaciones realizadas durante los últimos cuatro años, en las que ha salido a relucir el fallecimiento de unos 3.500 bebés al año en Estados Unidos, por causas asociadas a su forma de dormir. Esta cifra ha alertado a los especialistas sobre la necesidad de educar a los papás sobre las prácticas seguras del sueño infantil.

Descanso sin riesgos

Los bebés tienen su propio patrón de sueño. Algunos pueden llegar a dormir hasta 18 horas al día y es normal. Su sueño-como el de los adultos-se da en diferentes fases, iniciando con la somnolencia y continuando con el parpadeo, el sueño ligero, el profundo y el muy profundo.

Adoptar medidas para vigilar al pequeño en cada una de esas etapas es factible. Unos optan por colocarlo en una habitación contigua, y otros por recostarlo en su misma cama, pero esto último no es muy conveniente. Dormir junto a mamá y papá tal vez refuerce los vínculos afectivos, pero expone al neonato a la posibilidad de muerte por asfixia o estrangulamiento, según han demostrado diversos análisis.

Si lo que se quiere es garantizar la seguridad del bebé durante el descanso, pueden tomarse en cuenta estas sugerencias:

  • Acostarlo siempre boca arriba, porque al estar boca abajo se le dificulta mover la cabeza y respirar.
  • Eliminar factores de riesgo. Las sábanas deben estar bien sujetadas al colchón, de preferencia uno firme.
  • No colocar en la cama moisés, almohadas de adultos, protectores, muñecos, cordeles o cintas que puedan envolver al bebé o entorpecer su respiración. Tampoco debe tener cerca objetos plásticos, puntiagudos, filosos o cortantes.
  • Regular la temperatura entre 18 y 20°. En épocas calurosas debe evitarse el exceso de ropa.
  • No fumar cerca de él. El humo del cigarrillo está ligado a los episodios de muerte súbita en los lactantes.

Relajación y sueño

Adicional a la recomendación de acostar al lactante sobre su espalda, está la de crear rutinas saludables como bañarlo antes de acostarlo (si no es de noche), abrazarlo, mecerlo, y cantarle o leerle un poco. Pese a ser muy pequeños, los bebés perciben esto como un estímulo que les lleva a relajarse y a conseguir un sueño reparador.

Durante las noches se debe evitar hablar o jugar con él, hacer ruidos o iluminar demasiado el dormitorio. Se le debe acostumbrar a comer y a dormir. Algunos padres apuestan por “cansar” al pequeño durante el día para que caiga rendido al anochecer, pero esto no es conveniente. Un bebé que no duerme lo suficiente durante el día puede manifestar insomnio en horas nocturnas.

Se debe tener en cuenta que un recién nacido podría requerir unas 17 horas de sueño al día, y un bebé de un año cerca de 14 horas.  Aunque no es un patrón establecido, es importante asegurarle el mayor descanso posible según los requerimientos en torno a su edad.

Cambios de posición

Aunque esté boca arriba, puede variarse la posición de su cabeza de un lado a otro. Eventualmente él se volteará en la cama y no será necesario enderezarlo cada vez que lo haga. Mientras se le vea cómodo y tranquilo todo estará bien.

Cuando está despierto sí se le puede colocar boca abajo. De esta manera se fortalece los músculos de su cuello, espalda y abdomen, al tiempo que se contrarresta cualquier riesgo de deformidad del cráneo.

Finalmente es conveniente recordar que el sueño del bebé es un reflejo de lo que sucede en familia y en su entorno. Si crece en un ambiente relajado y seguro, su sueño será igual.

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