Controlar su orina

controlar su orina

Entre las muchas cosas que tenemos que saber hacer cuando tenemos un hijo saber controlar su orina es una de ellas para asegurarnos el bienestar del niño, una producción irregular de orina puede indicar una mala alimentación o una mala hidratación, mal funcionamiento de los riñones porque no depuren bien la sangre de los productos de desecho (urea, amoníaco y sustancias nitrogenadas) permaneciendo atrapadas en el organismo y corriendo el riesgo de intoxicación. Por ello hay que controlar los hábitos del niño y las alteraciones de color de la orina.

Si la cantidad de orina es escasa, se produce una reducción tanto en la cantidad como en la frecuencia de la orina, respecto a la que suele producirse en el transcurso del día. El lactante no llega a orinar las cinco veces clásicas durante las 24 horas que se consideran síntoma de buena salud, o bien emite unas gotitas pequeñas de orina dejando el pañal prácticamente seco.

Esto puede deberse a que el niño haya tomado el pecho menos tiempo del necesario o si ya esta destetado puede que no haya bebido lo suficiente, no hay que alarmarse si la orina también se reduce en presencia de una temperatura externa elevada o cuando el pequeño tiene fiebre pues los líquidos se eliminan a a través de la sudoración, que es más abundante y de las gotitas emitidas con la respiración que se hace más frecuente.

Si el niño se alimenta de lactancia materna conviene ponerle más a menudo al pecho, para realizar tomas breves a que la primera parte de la toma es más líquida y quita la sed y rehidrata, si el niño está ya destetado hay que administrarle más líquidos, principalmente agua medianamente mineralizada, que tenga un contenido en sales entre 500 y 1500 mg por litro.

Si la micción además de escasa es dolorosa podría tratarse de una infección de las vías urinarias por lo que lo ideal es acercarse a visitar al pediatra del niño para controlar su orina.

Cuando por el contrario la orina es muy abundante y las ganas de orinar se presentan muy a menudo en caso de ser un hecho aislado podría ser que el niño haya bebido más de lo habitual, o que haya comido algún tipo de alimento diurético como la sandía, en invierno después de un paseo si hace frío el niño suda menos por lo que la orina suele ser más abundante.

Si comienza a despertarse a orinar por las noches más a menudo de lo habitual, bebe más de lo normal, sufre un aumento repentino de apetito el niño podría padecer un tipo de diabetes, tal vez no quema los azúcares como debería o sufra tal vez un déficit de una producción de vasopresina que controla la eliminación y reabsorción de los líquidos corporales. Lo necesario en caso de sospechar que sea diabetes es acudir al pediatra para controlar la orina.

Vía| Revista Mi bebe y yo
Foto| LaBellaVida

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...