Consejos para dormir a tu bebé

conseguir que el bebe duerma toda la noche

El sueño es una necesidad básica para mantener en buen estado nuestra salud. Prácticamente la tercera parte de nuestra vida la dedicamos a dormir, pero tiene una especial importancia en la infancia.

El sueño es un momento del día que ayuda a la maduración cerebral. En los periodos REM del sueño se fortalecen los conocimientos asimilados durante el día. Es en el primer año cuando en el cerebro se generan más cambios, y a mayor velocidad.

El sueño infantil, como cualquier conducta, puede tener modificaciones, por lo tanto sí existe la posibilidad de aprender a dormir bien, al menos a ayudar al mantenimiento de algunas costumbres que garanticen el sueño del niño.

Rutinas a seguir

Desde que el niño nace se le deben enseñar conductas adecuadas, o mejor dicho, no  acostumbrarle a ciertos vicios como, por ejemplo, dormir al bebé en brazos de su papás o con la luz encendida… De ese modo, si el niño se despierta, solicitará esa atención de los papás para volver a coger el sueño.

Si comienza a llorar y aún no han pasado al menos dos horas desde que se le dio la toma anterior, se le puede coger en brazos para sosegarlo y ayudar al bebé a dormir de nuevo. La mejor forma de hacerlo es con movimientos dulces y acariciándolo o incluso dándole palmaditas suaves; si se le mueve con demasiada energía, esto puede ser perjudicial.

Cuando llegan los dos meses es conveniente intentar darle la toma nocturna un poco más tarde, poco antes de dormir al bebé. Ten en cuenta que la alimentación ayuda a dormir a tu bebé y no solo es importante la calidad sino también la cantidad de alimentos que el bebé toma antes de dormir.

Si el bebé llora porque tiene hambre es recomendable que se le de menos cantidad de lo que toma a lo largo del día. En el caso de que se le esté amamantando, se le debe dar un sólo pecho.

Dormir a la misma hora

Hay que evitar también la excitación del pequeño, evitando los ruidos, los juegos, etc.

Resulta de gran importancia que el bebé aprenda a dormir solo, sin que se le coja en brazos o se le dé de comer.

Crear rutinas antes de acostarse también nos puede ayudar, por ejemplo: darle un baño,  jugar con él mientras se le seca, darle la cena, leerle un cuento infantil, darle las buenas noches, apagar la luz y dejarle solo en la habitación.

Además, salvo algunas excepciones, el niño tiene que acostumbrarse a ir a dormir siempre a la misma hora. De ese modo, si con el tiempo se desea cambiar estos horarios, se puede hacer de forma progresiva, variando en 10 ó 15 minutos el tiempo.

Cuando se acuesta al peque en la cuna o en la camita y se apaga la luz, él es consciente de que se acabaron los cuidados y caricias hasta el día siguiente. Si comienza a llorar o llamar a sus papás para que se le preste atención, aunque de mucha pena lo ideal es ignorarle. Resulta muy complicado pero es lo mejor para él. Pronto dejará de hacerlo y todos podrán dormir tranquilos.

Vía | www.abcdelbebe.com
Foto | N.R.

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