Consejos para cambiar de ropa a tu bebé

No te agobies. Cambiar la ropa de tu peque puede parecer difícil, pero si aplicas algunas recomendaciones la labor se hará sencilla. En la práctica está el secreto.

Consejos para cambiar de ropa a tu bebe

Cuando se es madre primeriza, una de las actividades más bonitas, pero a la vez angustiantes, es vestir al bebé. Muchas lo disfrutan e incluso recuerdan sus días de infancia, cuando jugaban a cambiar de ropa a sus muñecas, pero otras se ven atemorizadas por tener que “maniobrar” con un ser tan frágil e indefenso. Sin importar la pericia que se tenga en estos casos, es vital tomar en cuenta algunas recomendaciones para ejecutar esta delicada tarea, que va más allá de hacer combinaciones perfectas.

Lo primero que debes considerar, es que a los bebés no les suele gustar que los vistan, por lo que podrían llorar y retorcerse, dificultando aún más la labor. Para evitar o aligerar la situación, dedica un ti21empo a la preparación del pequeño. Una buena idea es darle un masaje suave para que se relaje, y se conecte contigo y con el entorno. Conseguido esto, puedes empezar a “trabajar”, bajo las siguientes premisas.

¿Qué ropa usar?

A excepción de los primeros días de vida, la temperatura del cuerpo del bebé es la misma que la del adulto, así que no cometas el error de abrigarlo demasiado. Igualmente, antes de colocarle una determinada prenda, asegúrate de que las telas sean suaves y no se ajusten demasiado al cuerpo. Las de algodón son las más indicadas para que su piel esté fresca y no sufra con roces o fricciones que le lastimen.

Escoger un buen lugar para cambiarlo también es fundamental. Elige una superficie en la que su cuerpecito permanezca recto. Generalmente los corrales y cunas que se comercializan actualmente poseen un espacio para ello. Ahora, si no tienes acceso a este implemento, procura que el sitio sea cómodo y que esté muy limpio, para que puedas actuar con delicadeza y sin riesgos.

Tener todo lo que necesitarás al alcance hará más sencilla el proceso. Recuerda que no requerirás ropa. Coge colonia, toallitas húmedas, pañales, talco, crema y demás complementos, para que no te distraigas buscando lo que falte y descuides al chico.

Técnicas apropiadas

Cuando vayas a colocarle la camisa o body, ten en cuenta que a los bebitos no les agrada que cubran su carita. Si la abertura de la prenda es cerrada, con una mano ábrela lo más que puedas, y con la otra sujeta su nuca para mantener derecha y asegurada su cabeza, ya que cuando están muy chiquitos no gozan de estabilidad.

Una vez tengas el cuello de la pieza colocado, procede a meter sus bracitos por las mangas. Mete primero tu mano por el agujero y toma con cuidado la manita del peque, previendo que sus dedos no se atoren en la tela, y hálala hacia ti suavemente. Al principio puedes angustiarte, pero con la práctica irás adquiriendo la agilidad para ello, así que no te desesperes.

Con la parte de debajo de la ropa repite la técnica que usaste con la camisa o sudadera. Con una mano sujeta la cintura y con la otra introduce sus piernas, sujetando sus pies. Si lo ves muy complicado, opta por los pantaloncillos o bodys que tienen broches en la entrepierna. Te ahorrarás parte del trabajo. Además, a la hora de cambiar el pañal será mucho más fácil para ti.

Por ninguna razón lo sacudas o le des vueltas bruscamente. Tampoco lo acuestes en zonas extremadamente frías o calientes. Coloca siempre una manta o un pañal de tela debajo de él. Si lo ves muy alterado o inquieto canta, imita sonidos y habla con él.

No dejes por fuera el calcetín. Aunque no a todos les gusta, debes colocarlo. Para ello ponlo al revés en tu mano, cubre con ella su pie y dale sutilmente la vuelta. Si sientes que le hace falta un gorro, prefiere los verdugos.

Higiene y seguridad por encima de todo

Evita complicaciones y cuando compres ropita para tu bebé, busca aquella que sea fácil de lavar. No olvides que el algodón es el aliado perfecto para él. Nada de sintéticos ni lana. Obvia la ropa que desprenda pelusas y aquellas que tengan demasiados apliques o cadenas. Evita los cierres y quita las etiquetas, éstas por lo general les molestan.

El detergente que uses debería ser para ropa delicada e hipoalergénico. De esta manera evitarás alergias o lesiones en su sensible piel. Lava su ropa separada de la tuya y de la del resto de la familia. Durante los primeros meses no uses suavizantes, lejías, ni químicos similares. Aunque no se vea sucia, lava sus prendas tras cada postura. Las concentraciones de polvo u otras impurezas pueden ser perjudiciales para él.

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