¿Cómo se alimenta un bebé con biberón en el primer año de vida?

Cuando se requiere incorporar el tetero a la alimentación del niño, hay que considerar el tipo de leche que se incluirá en él y la mejor manera de dárselo. Considera estos tips para que todo sea correcto.

Tips para usar el biberón

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Sin embargo, hay múltiples razones que obligan a las madres a recurrir al biberón antes de tiempo, para garantizar la nutrición de sus niños. Aunque muchas optan por extraer la leche materna y almacenarla en teteros, conviene considerar algunas pautas para alimentar a los bebés con tetina durante el primer año, especialmente si se debe recurrir a las leches adaptadas.

Buena parte de las fórmulas están elaboradas a base de leche vacuna. Sufren diversas modificaciones para lograr su parecido con la leche humana, y así poder brindar la misma carga nutritiva. El resultado es un producto beneficioso para el desarrollo del niño, pero quizás sin los anticuerpos suficientes para protegerlo contra infecciones. Cosa que sí hace la leche materna.

Biberones. ¿Cómo alimentar a los niños en su primer año?

En esencia, un bebé que ingiera leche materna en las dosis justas, tendrá menos posibilidades de enfrentar estreñimiento, gasas, afecciones respiratorias y de la piel, enfermedades intestinales y alergias, entre otras condiciones médicas. Además, su composición de grasa, proteínas, hormonas y vitaminas, lo harán menos vulnerable a padecimientos futuros como caries, obesidad y diabetes.

Pero hay situaciones que impiden que este tipo de alimentación sea exclusiva. La succión débil del bebé, la escasez de leche de la madre o la separación a destiempo del niño por determinadas causas, pueden necesitar la inclusión del biberón.

Esto no tiene que ser un problema, puesto que las leches adaptadas cumplen las normas de calidad de la Sociedad Pediátrica Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición (ESPEGHAN). Adicionalmente, ofrecen flexibilidad y permiten tener un control de las cantidades suministradas, pero es aconsejable incluirlas como un complemento, y no como única fuente de sustento. También, hay que hacerlo de la manera correcta.

¿De inicio o continuación?

Esta es la clasificación que se le suele dar a las leches adaptadas. Ambas suelen encontrarse en polvo, para prepararse mezcladas con agua. Si el pediatra descubre alergias o intolerancias, pedirá cambiar la marca.

Las alternativas para el inicio están identificadas con un “1” en el recipiente. Son aptas para administrarse durante los primeros cinco o seis meses. El horario al principio será irregular, pues influye el apetito del bebé. Pero se sugiere establecer un margen de tres a cuatro horas entre un biberón y otro, ya que es el lapso que le podría demorar hacer la digestión. El médico y tu hijo, principalmente, “decidirán” las cantidades. Las del recipiente son meras sugerencias.

Fórmulas con el número 2

Constituyen las leches de continuación, y se utilizan desde los seis meses en adelante. En tales momentos tu bebé debe mantener una dieta mixta, y la fórmula le servirá para cubrir aportes de hierro y ácidos grasos. En el envase están diferenciadas con el número “2”, y puedes dárselas a tu hijo hasta su tercer cumpleaños.

Aprende a darle el biberón en los primeros 12 meses

Preparar la leche no tiene que ser complicado. Por cada 30 milímetros de agua puedes agregar un cazo del que trae la fórmula en su interior. No obstante, puedes guiarte por las instrucciones para mayor seguridad.

Al momento de alimentarlo, acércale lentamente la tetina y deja que la agarre a su ritmo. Asegúrate de que el biberón esté completo al comienzo, así evitarás que tu peque se llene de aire. Verifica que se formen burbujas durante la succión. Es indicativo de que lo está tomando bien. Cuando tu peque haga una pausa, desincorpóralo de forma parcial para que descanse o eructe.

¿La tetina se congestiona? Sácala del biberón para que se ventile. Cerciórate de que la nariz de tu bebé esté libre de moquitos, así respirará libremente durante la acción. Facilita su alimentación al inclinar con suavidad y solidez el biberón. Aléjalo de vez en cuando, aunque no te lo “pida”, para que inhale. No olvides que los los chupetes, biberones y tetinas necesitan ser esterilizados con frecuencia. 

Sugerencias adicionales para una nutrición sana

En lo posible, apela a amamantar a tu peque sin recurrir a otros alimentos durante el primer semestre. Sólo si te resulta imposible, opta por la leche adaptada señalada con el “1”.

Verifica que tu hijo reciba las cantidades necesarias de vitamina D. Tomar un paseo bajo el sol también le ayudará a producirla. Cuando cambies su dieta o incorpores comestibles, hazlo de manera pausada. Así su organismo podrá adaptarse. Considera que sólo después del sexto mes puedes introducir el gluten.

A partir del cuarto mes tu bebé estará listo para probar sus primeras frutas. El pollo déjalo para el quinto o sexto mes. Por otra parte, tendrás que esperar uno o dos meses para darle a probar ternera. El pescado formará parte de su menú desde el octavo mes, mientras que los huevos deben esperar al noveno o décimo mes para estar en su plato.

Al comenzar la nutrición suplementaria necesitará una dosis de entre 500 y 900 centímetros cúbicos de leche. Descarta cualquier comida recalentada o con una antigüedad que supere las ocho o doce horas. Con esta guía podrás brindarle a tu pequeño los nutrientes que precisa para su formación.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...