Cómo afecta el orden en el que las bacterias colonizan el sistema digestivo tras el nacimiento

Una investigación muestra que las bacterias que colonizan el sistema digestivo tras el nacimiento, influyen en la salud y reducción del riesgo de sufrir distintas enfermedades en un futuro. Favorecer la colonización de determinadas bacterias será, en un futuro, una estrategia para mejorar la salud en edad adulta.

Flora intestinal de los bebés

Según los resultados de una investigación llevada a acabo por expertos de la Universidad de Alberta (Canadá), el orden en el que las bacterias colonizan el sistema digestivo tras el nacimiento tiene un impacto duradero en el microbioma intestinal en edad adulta, pudiendo estar relacionado con el riesgo de sufrir determinadas enfermedades crónicas en un futuro.

Una mala salud intestinal (alteraciones en la flora bacteriana) se relaciona con diferentes problemas y enfermedades como el sobrepeso, la obesidad, la diabetes tipo 2, la enfermedad celíaca, el cáncer de colon, la inflamación del intestino, las alergias, los trastornos neurológicos, etc. El orden de colonización de las bacterias en el sistema digestivo influye en el riesgo de sufrir estas enfermedades, sabiendo esto, los expertos podrían seguir una estrategia para que se llevara a cabo una colonización bacteriana según un orden marcado y donde predominasen las bacterias beneficiosas.

Cada persona tiene un microbioma diferente, incluso en gemelos idénticos, es como si se tratase de un carné de identidad único, la flora bacteriana es un elemento importante para gozar de una buena salud, pero su formación está condicionada por muchos factores, y la mayoría son desconocidos, por ello es tan importante entender el por qué de su formación y por qué somos tan diferentes.

En esta investigación realizada con roedores de laboratorio genéticamente idénticos, se introdujeron en crías recién nacidas distintas comunidades microbianas en el tracto intestinal. Los resultados mostraron que a medida que los roedores crecían, su microbioma era más similar al primero adquirido. En total se utilizaron cuatro grupos bacterianos, se constató que estos primeros microorganismos tenían un mayor nivel de persistencia e influencia sobre el desarrollo del microbioma intestinal, de ahí que sea tan importante el tipo de bacterias que colonizan el tracto digestivo tras el nacimiento.

Este descubrimiento es muy importante y supone un paso más para comprender cómo se puede alterar el microbioma en los bebés debido, por ejemplo, a un parto por cesárea, a la administración de antibióticos, etc., procedimientos que alterarían el microbioma y como consecuencia se incrementaría el riesgo de sufrir enfermedades crónicas. Una intervención temprana podría reducir ese riesgo, si se determina cómo se desarrolla un microbioma concreto, se puede tener una idea más clara de cómo alterarlo potencialmente como parte de una estrategia para evitar las enfermedades mencionadas.

Al contar con un microbioma intestinal en el que las bacterias beneficiosas fueran mayoría, se estaría hablando de un microbioma promotor de la salud, comunidad bacteriana que se podría establecer mediante su introducción tras el nacimiento. Los expertos comentan que, si bien la alimentación de fórmula para bebés y niños pequeños suplementada con probióticos ya intenta hacer eso (establecer una comunidad bacteriana beneficiosa), es necesario saber más sobre cómo los probióticos afectan a otros miembros de la comunidad bacteriana del intestino, eso daría la posibilidad de mejorar la flora y, por tanto, la salud a largo plazo.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones en Pequelia, la configuración de la flora bacteriana es muy importante, de ahí que, por ejemplo, se recomiende el parto natural, la alimentación con leche materna, etc. Pero en el caso de bebés que forzosamente deben nacer por cesárea, tomar antibióticos, no poder ser amamantados… es necesario diseñar una estrategia para lograr que puedan contar con un microbioma saludable que proteja a los pequeños y les proporcione salud a lo largo de la vida.

El estudio es interesante, aunque lo cierto es que aún pasarán bastantes años hasta contar con resultados positivos, de hecho, los expertos creen que aún tendrán que pasar algunas décadas hasta conseguir que el sistema digestivo de un bebé sea colonizado con bacterias específicas que configuren una flora intestinal beneficiosa. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en eLife.

Foto | Bernardo Aldana

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