Cómo actuar ante una convulsión de nuestro bebé

Los niños pequeños pueden sufrir convulsiones que asustan a sus padres incluso por razones realmente leves. Hoy en Pequelia te enseñamos cómo actuar en caso de que te ocurran.

convulsiones

Las convulsiones febriles en los bebés no son algo demasiado habitual, y quizás por eso, para padres primerizos o con poca experiencia se convierten en algo que no saben cómo tratar. De hecho, se calcula que en entre el 3 y el 5% de los bebés que tienen fiebre pueden llegar a sufrir estas convulsiones que nada tienen que ver con episodios epilépticos, como muchos padres llegan a pensar en ciertas ocasiones. De hecho, las convulsiones febriles suelen ser algo leve que no tiene mayor importancia, pero por lo raro que resulta y lo llamativo que es, pone en jaque a los progenitores.

Cuando hablamos de cómo combatir una convulsión por fiebre en los pequeños, nos referimos precisamente a los fármacos o a los remedios que se utilizan para conseguir bajar la temperatura. Sin embargo, casi nunca es recomendable hacerlo de la forma brusca que pudiera parecer idónea para frenar una convulsión. Un baño de agua tibia, o la administración de medicamentos como el ibuprofeno o el paracetamol resulta contraindicada en el caso de que abusar de ellos puede producir efectos secundarios con los que hay que tener mucho cuidado. Pero es que además, si se recurre a estos métodos, se hace que el pequeño pueda tener riesgos de deshidratación por toda la energía que su cuerpo gasta.

La fiebre en los niños, al igual que en los adultos es en realidad una reacción a una infección. Precisamente por ese motivo tenemos que el cuerpo necesita un montón de energía para calentarse a esas temperaturas. Si luego provocamos una bajada brusca con los métodos anteriormente descritos, lo que hacemos es obligarle a tener un nuevo gasto de energía extra para enfriarse. Eso es dañino para el pequeño, sobre todo si no prestamos atención a la cantidad de alimento que le suministramos y sobre todo a los líquidos que toma para asegurar la hidratación.

Lo mejor que se puede hacer para tratar una convulsión febril es mantener la calma, sobre todo si es la primera vez. Las convulsiones por fiebre suelen ser benignas y no van a dejar ningún rastro en tu pequeño. En cuanto sea posible, llévale al pediatra para que examine la causa de la fiebre, e indícale que ha sufrido una convulsión a causa de ésta. El especialista analizará el caso y te recetará los medicamentos necesarios para que la próxima vez puedas contenerla y estar preparado. Pero no pienses que se trata de algo malo, ni que está relacionado con la epilepsia, porque eso es en realidad un mito.

Imagen: Sanutri, alimentación para tu bebe

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