Biomarcador hormonal para predecir el autismo en bebés

Una investigación ha descubierto que la vasopresina se podría utilizar como biomarcador hormonal para predecir el autismo en bebés menores de tres meses. Los expertos han constatado que el nivel de esta hormona es inferior en quienes padecen los trastornos del espectro autista, pero es un estudio pequeño y es necesario llevar a cabo nuevas investigaciones para ratificar los resultados.

Trastornos del espectro autista

Según los resultados de un estudio desarrollado por expertos de la Escuela de Medicina de Stanford, se podrían utilizar los niveles de la hormona vasopresina como biomarcador hormonal para predecir el autismo en bebés. Recordemos que en los últimos años han aparecido varios métodos para diagnosticar el trastorno antes de los 18 meses de edad, rango en el que se puede intuir, pero que no se puede diagnosticar con certeza hasta que el bebé cumpla los tres años.

A pesar de los avances que se han realizado para diagnosticar el autismo precozmente a través de otros marcadores, a día de hoy se sigue diagnosticando conductualmente en los menores de entre dos y cuatro años de edad, los expertos comentan que su sistema permite predecir qué bebés desarrollarán en el futuro los trastornos del espectro autista. Pero hay que decir que se trata de un estudio muy pequeño en el que participaron solamente 33 bebés, por lo que seguramente se desarrollarán nuevas investigaciones de mayor tamaño para ratificar los resultados.

Según la investigación, el nivel de vasopresina era más reducido en el líquido cefalorraquídeo de los bebés que posteriormente, en la infancia, fueron diagnosticados con autismo, algo que no se observó en los bebés que se desarrollaron sin problemas. El líquido cefalorraquídeo o líquido cerebroespinal es un líquido que baña el encéfalo y la médula espinal y tiene distintas funciones, protege de traumatismos en el sistema nervioso, nutre al encéfalo, elimina metabolitos que afectan al sistema nervioso central, proporciona soporte hidroneumático y facilita el diagnóstico de diversas enfermedades neurológicas.

El autismo es un trastorno que se caracteriza por patrones de comportamiento repetitivos, deterioro de las habilidades sociales, etc., diagnosticarlo precozmente permite realizar una intervención temprana que beneficiaría a los menores autistas, de ahí que en estos últimos años se haya trabajado en este campo. Los expertos comentan que la vasopresina es una hormona proteica que tiene sólo nueve aminoácidos de cadena larga, diferenciándose por dos aminoácidos de otra hormona proteica, la oxitocina. Esta hormona parece jugar un papel importante en el autismo, ya que en investigaciones anteriores se descubrió que su nivel en la infancia y la adolescencia que sufre autismo era más reducido que en quienes no padecían el trastorno.

También se descubrió que la gravedad del trastorno se asociaba con niveles muy reducidos de esta hormona, sin embargo, no se asoció la vasopresina con el autismo. Los investigadores que llevaron a cabo estos estudios, descubrieron que administrar vasopresina a los menores con autismo, mejoraba su capacidad social, de ahí que se llevará a cabo el nuevo estudio para determinar el papel de esta hormona en el desarrollo del trastorno y si se podía utilizar como un marcador biológico predictivo.

En el estudio se utilizó un archivo con muestras de líquido cefalorraquídeo que se obtuvo de bebés de hasta tres meses de edad, a los que se les extrajo para determinar que no tenían infecciones cerebrales que les ocasionaban una fiebre alta. Estas muestras son almacenadas y se pueden utilizar para futuras investigaciones, como es el caso. En la investigación, los expertos se centraron en las muestras de nueve bebés que fueron diagnosticados con autismo, se compararon los niveles de vasopresina del líquido cefalorraquídeo de estos bebés con los de un grupo de control que no desarrolló el trastorno.

Los resultados confirmaron la hipótesis, un nivel más bajo de esta hormona se asociaba al autismo, aunque hay que decir que en dos de los nueve bebés que tenían el trastorno, el nivel de vasopresina era normal, pero se descubrió que posteriormente fueron diagnosticados con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad). Se descubrió que no había diferencias en los niveles de oxitocina de las muestras analizadas, merece la pena destacar este dato porque algunas investigaciones sugieren que la oxitocina juega un papel importante en los trastornos del espectro autista.

En definitiva, se cuenta con una pista biológica del trastorno, pero como ya hemos comentado, los expertos consideran necesario realizar una investigación con una muestra de bebés mucho mayor para poder ratificar los resultados. Por otro lado, es necesario entender por qué este neuropéptido podría tener una asociación tan marcada y predictiva con el desarrollo del autismo. En definitiva, quizá en poco tiempo se podría contar con un método de diagnóstico precoz eficaz, capaz de predecir el trastorno en bebés recién nacidos. Podéis conocer todos los resultados de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la Escuela de Medicina de Stanford.

Foto | Javier Pincemin

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