Ayuda a hablar a tu bebé II

ayuda a hablar a tu bebe

Durante el proceso por el cual el bebé aprende a hablar, existen algunas recomendaciones generales que le ayudarán a desarrollar su lenguaje y comprensión y que tienen que ver con el ambiente en el que vive el bebé y la forma en la que nos comunicamos con él.

Hay que evitar en lo posible que el lenguaje se convierta en ruido de fondo. Por ejemplo, si está conectada la radio a lo largo de todo el día, será mucho mejor que lo que se esté escuchando sea música, excepto que realmente se esté escuchando lo que en el programa se esté diciendo. Si es así, es importante que el niño vea que se está recibiendo una comunicación con significado a través de esa voz que él es incapaz de ver.

También es recomendable ejercer las funciones de intérprete con el niño. Para los padres es mucho más sencillo entender el lenguaje del pequeño que para el resto de personas que no tratan habitualmente con él, de este modo para él será mucho más simple comprender lo que dicen sus papás y a otras personas “extrañas”.

El vocabulario español es muy rico y el niño puede aprender constantemente nuevas palabras y hacer un uso correcto de ellas. Sin embargo, también es cierto que el español tiene palabras con múltiples significados y puede que el bebé no comprenda los más sutiles que, en ocasiones, tienen esas palabras para los adultos.

Por ejemplo, al principio de aprender a hablar, será incapaz  de comprender el concepto de la palabra “promesa”, aunque puede usarla. Si le das diez minutos más de juego, si él promete irse a la cama después, el estará encantado de decir que “lo promete”. Sin embargo para él la palabra no es un compromiso. Tras esos diez minutos querrá otros tantos más. No puede entender la recriminación en la voz de su madre cuando esta le dice “me lo habías prometido.”

De la misma forma, las palabras habitualmente pueden generarle problemas a la hora de contar la verdad, ya que en este momento tiene la suficiente fluidez verbal para realizar acusaciones y negar cosas sin que tenga ningún significado para él. Se limita a decir lo que siente.

Por ejemplo, puede decir que fue el gato el que pintó la pared: él desea que haya sido el gato y por eso dice que fue él. Cuenta algo que es real para él, pero que si embargo es muy diferente a la verdad del adulto.

Según vaya creciendo, se le puede ir enseñando el valor de las promesas realizadas y cumplidas, de la verdad (que aprenderá a decir habitualmente), y de evadir las mentiras.

Aunque aún es demasiado pronto. No se le debe hostigar con conceptos que aún es incapaz de asimilar. Hay que recordar que siempre se esforzará para complacer a sus papás, pero si el ideal de comportamiento no es apropiado para su edad, no lo logrará.

Vía | Verónica Minguito (logopeda)
Foto | Rin-Tin-Tin

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