Aprende cómo actuar si tu bebé tiene fiebre ¡Esto es lo que debes hacer!

Si tienes un bebé y sientes que le da fiebre, es importante que sepas los métodos adecuados para controlarla

Como controlar la fiebre de tu bebé

Se entiende por fiebre a la elevación de la temperatura corporal superior a 37,2ºC tomada en la axila. Esta elevación de la temperatura nos indica que hay un desbalance entre la producción y la dispersión de calor en el organismo.

La temperatura puede sufrir alteraciones durante el día. En general, por la mañana, es más baja (35,8ºC-36,4ºC aproximadamente). A primera hora de la tarde, comienza a subir, y sigue subiendo hasta última hora de la tarde. Luego, en la noche, disminuye poco a poco.

La variación de la temperatura también puede estar provocada por otras causas, que no tienen nada que ver con una infección. Por ejemplo, la digestión de una comida abundante o un ejercicio físico súper intenso. Se habla de fiebre en bebés, cuando la temperatura persiste por encima de los valores comunes durante un lapso de tiempo o más o menos largo.

¿Cómo es posible bajar la fiebre?

En primer lugar, no hay que descender la fiebre a menos que suba por encima de los 38ºC en el recto y ocasione al niño malestar.

Si la temperatura es mas alta a 38 ºC en la axila, se recomienda administrar al niño un medicamento antitérmico, siempre bajo la prescripción del pediatra. Los fármacos de uso común son el paracetamol y el ibuprofeno. La tendencia actual es alternar o combinar el uso de ambos fármacos.

Sin embargo, será el pediatra quien defina qué fármaco utilizar, en qué dosis y cada cuántas horas. Los antitérmicos también se recomiendan cuando la temperatura es más baja que los 38,5ºC en el recto, si el niño está muy debilitado y cansado.

Es de gran importancia que el organismo pueda dispersar la acumulación de calor. Por este motivo, hay que dejarle ligero de ropa. Aparte la temperatura de la habitación no debería superar los 21ºC.

Recomendaciones si tu hijo tiene fiebre

Ofrécele muchos líquidos para evadir a toda costa que el organismo se deshidrate. Las bebidas más convenientes son, aparte del agua, el zumo de limón, al que se puede incluir agua tibia o miel. También van súper bien los zumos de fruta que, aparte de recuperar los líquidos perdidos, dan la energía necesaria.

Si bien es bueno hacerle hincapié al niño para que beba mucho, es desacertado, obligarle a comer si no quiere.

También puedes bañarlo en agua tibia, que ayuda a dispersar el calor. El agua no debe estar muy fría, puesto que el choque de temperatura puede hacerle daño al niño.

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