Anestesia epidural

Breve recopilatorio de los beneficios y problemas que conlleva en la práctica la utilización de la anestesia epidural.

La anestesia epidural es un tipo de analgesia regional que se aplica en la columna vertebral, más concretamente alrededor de la médula espinal, consiguiendo el efecto de que el paciente pierda la sensibilidad en la mitad inferior del cuerpo, con lo que cesa el dolor, pero con la ventaja de que permanece consciente. En los últimos años se emplea habitualmente en mujeres que sufren los dolores del trabajo de parto. Este tipo de anestesia tiene ventajas e inconvenientes, y también seguidores y detractores. En este artículo vamos a intentar clarificar un poco en qué consiste este tipo de analgesia.

Se ofrece a las pacientes que han comenzado el trabajo de parto sólo si éstas reúnen una serie de condiciones a valorar por el personal médico del centro. En primer lugar debe haber comenzado la dilatación del cuello del útero y estar en fase avanzada, no menos de cuatro centímetros ni más de seis. Si la paciente desea la analgesia, se le realiza un análisis de sangre completo para comprobar que es apta para ello. Posteriormente el anestesista debe realizar una visita a la paciente para observar si su espalda es recta, si no tiene tatuajes en la zona y si puede aplicársele sin problemas la analgesia. Algunos de los motivos por los que no puede llevarse a cabo son los siguientes:

•    Infección local (en el lugar de la punción) o general
•    Trastornos de la coagulación y/o tratamiento con anticoagulantes
•    Hemorragia severa o shock
•    Eclampsia
•    Parto muy avanzado o aparición de complicaciones que exijan su finalización rápida
•    Tatuajes que cubran la zona de punción

Evidentemente, cuando una persona sufre un dolor (mayor o menor según muchas circunstancias) y se le ofrece la posibilidad de eliminarlo o reducirlo al mínimo, no creo que haya muchas dudas sobre lo que ese paciente decidirá. El problema llega cuando las contraindicaciones que tiene este tipo de analgesia son verificadas por una persona sana y libre de dolor; es entonces cuando muchas mujeres se piensan dos veces si optan por la anestesia epidural o prefieren “parir a sus hijos con dolor”. Veamos cuales son esos posibles problemas:
•    Dolores de cabeza persistentes tras el parto
•    Dolores de espalda que pueden durar varios meses
•    Bajada de la tensión arterial que puede complicarse en el feto con un descenso de su rimo cardiaco
•    Dificultad para orinar espontáneamente
•    Fallos anestésicos que suelen ser parciales, es decir, la mujer sigue sintiendo dolor en algunas zonas
•    Convulsiones
•    Complicaciones a nivel del sistema nervioso central: hematoma epidural o subdural, meningitis, etc., que aunque son infrecuentes, pueden llegar a dejar parapléjica a la paciente.
•    Tiempo de expulsivo más largo
•    Mayor frecuencia de uso de fórceps o ventosas para terminar el parto, porque la paciente no nota las contracciones y no empuja con suficiente fuerza
•    Punción accidental de un vaso sanguíneo, lo que implica tener que volver a realizar una nueva punción

Foto: filmeo

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