Andadores para bebés

Llegados los seis meses de vida muchos padres se plantean si utilizar o no el andador o tacatá para el bebé. Antes de tomar una decisión hay que tener en cuenta los beneficios y perjuicios que puede tener este artilugio infantil. También hay que saber por qué se desaconseja su uso y saber que en países que nos llevan bastante adelanto en estas cuestiones prohíben su uso.

Los andadores también llamados taca-taca o tacatá, son mecanismos que se empiezan a utilizar en los bebés a partir del segundo semestre de vida del niño, o sea a partir de los seis o siete meses. Si se utiliza hay que tener en cuenta que tiene unos peligros y no debe usarse demasiado rato al día. ¿Por qué lo desaconsejan en la Asociación Española de Pediatría? ¿Por qué es un utensilio prohibido en Canadá?

¿Qué harías si le regalan un andador a tu hijo?

Según los pediatras, en el caso de casas con escaleras hay un gran peligro de caídas, pero también se le puede volcar, se puede golpear, coger piezas peligrosas con las que intoxicarse o atragantarse, quemarse con las estufas fácilmente, etc. Además hay un estudio de la  AEP (Asociación Española de Pediatría) según el cual se demuestra que la principal causa de accidentes en el segundo semestre de vida de los niños es precisamente el tacatá. Un 24,4% de niños que usaban el andador tuvieron accidentes con ellos, de los cuales un 76,2% fueron a causa de golpes y a un 14,3% el andador le causó heridas.

Además de estos posibles accidentes hay que tener en cuenta que el niño en esa edad está desarrollando su aparato motor, debe practicar sentarse, gatear, ponerse de pie, al estar semi-sentado en el andador no estimula ese parte motora tan necesaria. Además, su cuerpecito no puede aguatar su propio peso, con lo cual si le ponemos muchas horas al día sus pequeñas piernecitas se pueden doblar y tener problemas en las rodillas ya que a esa edad son demasiado maleables aún.

Otro factor negativo es que no desarrolla adecuadamente el sentido del equilibrio, no se ve los pies al caminar y además la velocidad que se llega a coger con el tacatá no tiene nada que ver con la realidad del pequeño. Todas estas circunstancias hacen del andador un utensilio peligroso para los bebés.

Aún así hay padres que lo usan, en ese caso hay que tener en cuenta que: el andador debe ser un juego muy temporal (pocos ratos al día) ya que los niños al moverse por sí mismo tienen una sensación de libertad que le causa mucha diversión, felicidad y emoción y le ayuda a buscar e investigar por su cuenta. No hay que dejar de vigilar a los niños en ese rato (principal causa de accidentes al dejar de vigilar a los niños), es importante no utilizar el andador como un respiro para los padres (para aprovechar y limpiar o para que no molesten, por ejemplo).

Aún así, si es posible, mejor evitarlo. Sentando al pequeño en su mantita de actividades y rodeado de sus juguetes también puede ser una gran diversión y aunque suponga un esfuerzo para los padres es mucho mejor dejar que se siente, se levante, gatee o camine apoyando las manitas en los pasillos o muebles para tomar conciencia de los que significa caminar, equilibrio, velocidad, sentido de investigar, etc. Pero todo a su ritmo natural y con las medidas de seguridad adecuadas como: soportes para evitar abrir cajones, vayas de escaleras, cantoneras, etc.

Foto por Matthew Routley en Flickr

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