Amamantar al bebé en la primera hora de vida es crucial para su supervivencia

Más allá de afianzar el vínculo entre la madre y su hijo, darle pecho al nacer es cuestión de vida o muerte. Investigaciones señalan que el suministro de leche materna protege al recién nacido de enfermedades y hasta de muerte prematura

El riesgo de no amamantar al bebé

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe que avala lo crucial que es para el recién nacido ser amamantado en la primera hora de vida. La supervivencia del bebé se incrementa notablemente al tomar la leche materna, además de recibir todos los beneficios que conlleva este hecho.

El estudio indica que las posibilidades de que el infante se enferme disminuyen un 22%, y el riesgo a morir baja 33% al ser alimentado del pecho de su madre en los primeros 60 minutos de nacido. El tiempo es determinante. La mala noticia, es que las cifras de niños que se benefician con esa acción son muy bajas. Solo 2 de 5 bebés cumplen con las pautas señaladas.

Unos 78 millones de bebés en todo el mundo no reciben esta primera dosis que sirve de escudo al organismo. La situación empeora si se tiene en cuenta que muchos infantes ni siquiera son amamantados a las 48 horas de su nacimiento, lo que incrementa la mortalidad a un 50%. De allí el trabajo constante de los organismos de salud en promover la lactancia.

¿Por qué amamantar al bebé en la primera hora de vida?

Las razones científicas que respaldan la lactancia temprana se basan en las bondades del calostro. Se trata de una sustancia de tono amarillento que contiene anticuerpos y nutrientes protectores. Este líquido surge después del parto, con las primeras succiones del infante.

El calostro se genera días antes y tras el parto. Su efecto es el de una “vacuna”. Tomarlo hace que el recién nacido regule su temperatura, se oxigenen sus células y se nivele el azúcar en la sangre. Su sistema inmune se ve fortalecido, además que darle el pecho de inmediato hará que el proceso sea más natural y fluido.

Con una orientación adecuada y bajo la supervisión médica, todas las madres están en la capacidad de amamantar al recién nacido. Incluso, cuando los bebés nacen prematuros y requieren ir a una incubadora pueden beber leche materna. Para ello deben sacarse con ayuda de un tiraleche y proporcionársela al pequeño.

¿Qué impide dar pecho tras el parto?

Muchos factores influyen para que las parturientas no amamanten a sus retoños durante la primera hora de vida. Uno de ellos es que se le proporciona al bebé otro tipo de sustancias tras el nacimiento, como miel, agua, infusiones o fórmula láctea. Mucho depende de las creencias culturales del país.

Los partos vía cesárea son otro motivo que impide el amamantamiento inmediato. Existe un auge de la cirugía, principalmente en países occidentales, y eso requiere muchas veces que la madre sea llevada a una sala de recuperación y pase un tiempo sin contacto con su hijo.

Igualmente, se señalan los protocolos o prácticas hospitalarias como impedimento. Por ejemplo, en algunos centros de salud los bebés son sometidos a análisis y pruebas antes de ponerlo en brazos de su madre. En ese menester pueden tardar más de 60 minutos.

Lo cierto, es que son sobradas las razones para brindar el “néctar” biológico de forma temprana. Los trabajadores sanitarios, familiares y las madres deben instruirse al respecto. Especialistas señalan que “la naturaleza es sabia” y que la leche se va adaptando a los requerimientos del pequeño según su tiempo de vida. Si quieres saber más, consulta las dudas frecuentes sobre la lactancia materna. 

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