Alimentos que se deben evitar durante el primer año de vida del bebé

Hoy os hablamos de algunos alimentos que se deben evitar durante el primer año de vida del bebé, son alimentos que por su contenido en toxinas, por el riesgo de enfermedades, atragantamiento o toxiinfecciones alimentarias, se recomienda evitar hasta que el bebé cumpla 12 meses de edad.

Alimentación infantil

Hoy queremos compartir con vosotros una publicación que hemos visto en el perfil de Instagram del cocinero valenciano Juan Llorca, un apasionado de la nutrición y la alimentación infantil que trabaja en la Escuela Montessori de Valencia, la primera escuela 100% Montessori en la ciudad y de España. En ella ofrece una serie de consejos sobre alimentos que se deben evitar durante el primer año de vida del bebé.

Los alimentos señalados no los pueden tomar los bebés por diferentes razones, por riesgo de atragantamiento, porque promueven la obesidad infantil, por problemas de salud, por el riesgo de contraer diferentes enfermedades a través de microorganismos patógenos, por la presencia de metales pesados o por la gran cantidad de aditivos y otras sustancias químicas que puedan contener.

Azúcar y edulcorantes: son ingredientes que alteran la palatabilidad de los alimentos, es decir, sus características organolépticas, por que pueden alterar el funcionamiento del páncreas, por el riesgo de diabetes y obesidad infantil… por ello hay que evitar el azúcar y sus sucedáneos.

Miel: el consumo de este alimento es necesario que se retrase como mínimo hasta que el bebé cumpla un año por riesgo de botulismo, toxiinfección alimentaria que puede provocar en los bebés dificultad respiratoria, pérdida del tono muscular y debilidad, problemas para alimentarse correctamente, midriasis, etc. El botulismo ataca al sistema nervioso del bebé, paralizándose los músculos que se encargan de la respiración, con el consiguiente riesgo de muerte.

Leche de vaca: En la mayoría de países del mundo recomiendan que este alimento no se consuma antes de que el bebé cumpla un año debido a que puede provocar micro sangrados digestivos y anemia. A esto hay que sumar el descubrimiento realizado por el Centro Alemán de Investigación Oncológica, los expertos han encontrado un microorganismo denominado BMMF que podría infectar a los bebés y aumentar el riesgo de sufrir cáncer (algo que hay que confirmar en próximos estudios).

Alimentos no aptos para bebés

Productos elaborados con leche fresca o cruda: No es nada recomendable, ni para las mujeres embarazadas ni para los bebés, consumir alimentos como el queso brie, feta, roquefort, etc., ya que pueden contener microorganismos patógenos como la bacteria Listeria monocytogenes, microorganismo presente en alimentos crudos o poco cocinados, causante de la listeriosis, enfermedad que puede infectar la placenta, el líquido amniótico y al feto, causando un aborto espontáneo o un bebé mortinato.

Pescado azul de gran tamaño: Pescados como el pez espada, el atún rojo o el emperador, entre otros, contienen una mayor cantidad de mercurio o metilmercurio en el organismo. Se trata de una peligrosa toxina resultante del proceso de metilación del mercurio llevado a cabo por algas y bacterias que pertenecen a la cadena trófica y que sirven de alimento a peces pequeños, éstos, a su vez, a peces más grandes y así sucesivamente. El resultado es que los peces más grandes se convierten en una especie de contenedores de metilmercurio. Por esta razón y para preservar el correcto desarrollo, este tipo de pescados se han de introducir en la dieta a partir de los tres años y con moderación.

Algas: No se deben proporcionar a los bebés por su exceso en yodo, hay que recordar que el abuso de este elemento esencial puede provocar enfermedades de la tiroides en las madres que amamantan, por otro lado, para satisfacer las necesidades de yodo en los bebés no se deben superar los 90 microgramos por día.

Frutos secos enteros: En este formato el riesgo de atragantamiento es elevado, pero el chef comenta que machacados o en crema no suponen un peligro, siempre y cuando no se sufra alergia a este alimento. Además, se recomienda que la ingesta de frutos secos enteros se realice a partir de los seis, ya que el riesgo de atragantamiento persiste hasta esa edad.

Cabezas de marisco: No se recomienda proporcionar a los bebés el contenido de las cabezas de crustáceos como las gambas debido a su contenido en cadmio, metal pesado considerado uno de los más tóxicos que afecta a los seres vivos incluso en pequeñas concentraciones. Este elemento también está presente en algunos alimentos vegetales contaminados, consecuencia de la actividad humana.

Espinacas, acelgas, col, borraja y remolacha: No son alimentos recomendados por su alto contenido en nitratos, elemento que se metaboliza en el organismo y se convierte en nitritos que pueden combinarse con otras moléculas, como las aminas, formando las nitrosaminas, unas moléculas con alta actividad biológica y que en dosis muy elevadas, pueden ser cancerígenas. Durante los primeros meses de vida, los bebés tienen una hemoglobina denominada hemoglobina fetal que se puede transformar fácilmente en metahemoglobina debido a que el nitrito pasa al sistema circulatorio y la hemoglobina se oxida, esto produce la aparición de una anemia conocida como metahemoglobinemia.

Alimentos procesados: Encontramos muchos de estos alimentos en el supermercado, son productos carentes de nutrientes que pueden afectar al desarrollo físico y psíquico de los bebés. Están cargados de grasas, sal y azúcar, por lo que hay que olvidarse de ofrecer al bebé productos como los snacks, la bollería industrial, los alimentos cárnicos ultraprocesados, etc.

Nos quedan en el tintero algunos alimentos y productos más que hay que desestimar, de ellos hablaremos próximamente. A través de este enlace a la cuenta de Instagram de Juan Llorca, podréis conocer más detalles de este y otros consejos relacionados con la alimentación infantil,

Foto | ben klocek

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