A qué edad pueden tomar agua los bebés

Aquí os explicamos a qué edad pueden tomar agua los bebés, cuáles son las necesidades de hidratación en verano, qué aspectos debemos tener en cuenta en la ingesta de agua y por qué es necesario vigilar de cerca que los bebés se hidraten correctamente.

Hidratación infantil

Muchos padres se preguntan a qué edad pueden tomar agua los bebés, una pregunta que adquiere especial relevancia con la llegada del calor. Los pediatras comentan que los bebés necesitan beber agua, pero debe contener nutrientes, y la razón es bastante sencilla de comprender, la ingesta de agua lleva el estómago y comen menos, lo que podría derivar en una desnutrición, sobre todo si se les ofrece agua durante la toma de la papilla.

Los bebés necesitan mucha más agua que los adultos debido al mayor riesgo de deshidratación, recordemos que en verano es necesario vigilar de forma especial la hidratación de los bebés. Generalmente el agua es recibida a través de la leche materna, de la preparación de la leche de fórmula y de las papillas, en los tres casos se trata de agua con nutrientes. Pero la pregunta es, cuándo se puede proporcionar agua sin más a los bebés y en qué cantidad.

En el caso de bebés lactantes, ya que no pueden expresar su necesidad de beber o el malestar que sienten por el calor, se recomienda que en verano se les ofrezcan tomas cada dos horas, en el caso de la leche de fórmula la recomendación se amplía a las tres horas. A partir de los siete meses de edad se puede dar un poco de agua, pero sólo en el caso de que consuman alimentos que les puedan provocar sed, aunque la realidad es que son muy pocos los alimentos que activarían la sed.

Los bebés necesitan mayor cantidad de agua debido a la proporción del preciado líquido en el peso corporal, en los adultos ronda el 50% en los bebés el 70%, lo que obliga a que tomen más líquidos, en torno al 15% del peso corporal. Dado que el estómago de los bebés es pequeño, es necesario que reciban líquidos con nutrientes para que se desarrollen de forma adecuada, de ahí la reducción de tiempo entre tomas.

Por otro lado, hay que recordar que cuando se superan los seis meses y continúan con la lactancia materna, la alimentación complementaria que reciben suele estar formada por papillas de cereales, frutas, verduras, etc., por lo que ya están tomando el agua que necesitan. Pero si no toman leche materna, se suelen realizar menos tomas de biberón con la introducción de la alimentación complementaria, por lo que irremediablemente aumenta la necesidad de agua. La sed determinará el agua que necesitan, los expertos recomiendan en este caso proporcionar el agua a demanda.

Cuando ya han cumplido el año de edad, la necesidad de agua se incrementa hasta casi un litro diario, por lo que se debe aplicar la regla antes descrita, ofrecer agua a demanda hasta saciar la sed, pero siempre procurando que no se llene de agua en momentos clave, por ejemplo, antes de la comida, ya que provocaría que comieran menos y no recibieran los nutrientes necesarios para el desarrollo.

Por cierto, al hablar de la leche de fórmula, hay que recordar que se han de realizar los preparados en su justa medida, no excediéndose en el uso del agua, la razón es que además de recibir menos nutrientes, tomar demasiada agua diluye la concentración de sodio en el organismo, lo que provocaría un desajuste en el equilibrio de los electrolitos y una inflamación de los tejidos.

Foto | Martin Cathrae

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