A qué edad aparecen los primeros dientes del bebé

Los primeros dientes del bebé aparecen dentro de los primeros 12 meses de vida, por ello hay que tomar algunas medidas para aliviar los dolores que trae consigo la dentición y saber como iniciar la higiene bucal.

La dentición en los bebes. Como tratarla

La aparición de los primeros dientes de un niño varía según cada caso, algunos bebés son precoces y a partir de los 4 meses empiezan a exhibir su primer diente de leche mientras que otros aún a sus 12 meses de vida tienen una boca desnuda. Sin embargo, no hay motivos por los qué alarmarse, cada bebé tiene un desarrollo particular.

Existen muchas especulaciones entorno a la dentición como atribuir algún retraso en la salida de los dientes a una deficiencia de calcio. Es necesario que los padres sepan que si un bebé ha estado bien alimentado durante sus primeros meses es inútil suministrarle algún complemento de este mineral para acelerar el brote de los dientes.

Regularmente, el primer diente comienza surgir en la boca del niño antes de que cumpla el año, para ser más exactos entre los seis y siete meses de vida, pero no debe sorprender que aparezcan dos meses antes o después, e incluso ocasionalmente algunos niños nacen con uno o dos dientes o los desarrollan en sus primeras semanas. Pero, si el bebé llega a los 14 meses sin ningún indicio de que está por venir el primer diente es hora de empezar a indagar con un especialista.

Dolor de encías y cuidados

Los incisivos inferiores son los primeros que comienzan a brotar en las encías del bebé, pero no llegan sin consecuencias, regularmente producen hinchazón en las encías y una molestia que puede irritar sustancialmente al niño. Luego vendrán los incisivos superiores, posteriormente los molares y al final los caninos. A los tres años de edad el niño tendrá 20 dientes de leche.

Según las creencias populares la dentición produce fiebre, la diarrea y hasta resfriados, pero lo cierto es que cuando salen los primeros dientes el sistema inmunitario se debilita y esto hace al pequeño más propenso a infecciones y quebrantos que pueden hacer más difícil el doloroso proceso.

Los especialistas en la materia explican que los niños resienten más cuando crecen los incisivos centrales, al contrario de la aparición de los molares que muchas veces pasa desapercibida.

Estos dientes les acompañarán durante los primeros 6 o 7 años de vida, momento empiezan a caerse y a reemplazarse por dientes permanentes.

Sea a los cuatro meses o al año, cuando la dentadura del niño empieza a aparecer es importante tomar las acciones necesarias para mantener una buena salud dental y bucal. Al inicio la limpieza puede realizarse con gasas frotándolas con un poco de agua sobre la superficie de los dientes y sobre el paladar de la lengua.

El siguiente paso para el cuidado de los dientes es adquirir un cepillo adaptado y si el odontólogo lo recomienda una crema dental destinada a los más pequeños y cepillarlo al menos dos veces al día. Es recomendable visitar al especialista durante los 12 primeros meses del niño y a más tardar antes de los dos años de edad.

También existen cepillos silicón para encías que los padres pueden colocar en su dedo índice para acostumbrar al bebé a este ritual de higiene antes de que erupcionen sus dientes de leche.

Soluciones para aliviar el dolor

Para aliviar las molestias que puede sentir el niño con la dentición uno de los consejos es masajear las encías para hacerlo de manera higiénica es necesario lavarse bien las manos y envolver los dedos con una gasa estéril antes de frotar la zona donde se presenta la hinchazón o el dolor.

También otra opción es darle al bebé un objeto especial para que lo muerda, generalmente son en forma de aro y fabricados con goma o plástico y tienen un tamaño suficientemente grande para que evitar riesgos de atragantamiento. Algunos mordedores contienen gel y se pueden llevar al frigorífico, así el frío calmará con más efectividad la molestia de las encías.

Para los niños que ya consumen alimentos sólidos las galletas o frutas como la banana pueden ser de gran ayuda, se pueden pasar un momento por el refrigerador para que capten un poco de frío para calmar el dolor.

Un trapo frío es otra solución, sólo basta humedecerlo con agua potable previamente refrigerada, pero los padres deben estar atentos mientras el bebé lo tiene en la boca porque la asfixia es un riesgo latente si se deja al niño solo.

Hay algunas pomadas naturales especiales para calmar el dolor por la dentición pero, cuando el dolor parece muy intenso y el bebé no logra calmarse, consulte al médico para determinar si es pertinente administrarle algún analgésico que coadyuve a mermar el malestar.

Si se decide por alguna de estas soluciones es necesario tener presente algunas medidas de seguridad y vigilar constantemente al pequeño. Evite administrar pastillas directamente en la boca del niño ni sustancias alcoholizadas, tampoco cuelgue los aros de dentición en el cuello del bebé.

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