7 consejos que no puedes olvidar si tienes un bebé recién nacido

Cuando se acaba de dar a luz, surgen muchas dudas sobre el cuidado de los niños. No obstante hay prácticas que son habituales. Así pueden resolverse.

Tips para atender y cuidar a un recién nacido

En sus primeros días luce tan pequeño y frágil, que pareciera desvanecerse con el mínimo movimiento. Pasa tanto tiempo dormido, que sientes la necesidad de vigilar sus sueños para comprobar si verdaderamente respira. Nada de lo que hagas te parecerá suficiente para garantizar el bienestar de tu bebé recién nacido. Pero debes actuar con tranquilidad y confianza.

Con el tiempo ese cordón umbilical que tanta angustia te produce se deshidratará y caerá. Su cabecita irá tomando fuerza y no se ladeará, y tú irás aprendiendo a descifrar cada uno de los mensajes que te envía con sus llantos, quejas y demás. Tu instinto será tu mejor consejero, pero si crees que necesitas ayuda, repasa estos tips. Te servirán de guía.

No olvides esto si tienes a un bebé recién nacido

Si acabas de dar a luz estarás todavía desorientada por el dolor, la anestesia y todo lo que un parto conlleva. Si además eres primeriza, probablemente desconocerás muchas de las cosas que implica cuidar y atender a un bebé tan pequeñito. Angustia, frustración, alegría… Muchos sentimientos se mezclarán, pero no debes perder el norte. Aunque no es una tarea sencilla, con estas recomendaciones puedes ir diseñando tu propio manual, para que no se te escape ningún detalle.

  1. Limpieza el área del pañal. Las toallas húmedas son esenciales, pero lo mejor es lavar el área, especialmente si hay caca de por medio. Lleva la suciedad de los genitales al ano y no al contrario. Así evitarás infecciones relacionadas con la presencia de heces en esa zona.
  2. Efecto del baño. Es posible que el baño diario reseque su dermis, mate microorganismos naturales o desarrolle infecciones en la piel. Báñalo cada 2 días. En ese ínterin, mantén los cambios de pañal y limpia la zona con agua jabonosa. Cuando le toque la ducha, asegúrate de que el agua esté a temperatura ambiente. Al terminar seca bien los pliegues de la piel y no demores en ponerle su ropita. Ten en cuenta que hay bebés que se relajan con el baño y otros recargan baterías por completo. Ya nos contarás cuál fue la reacción de tu peque. 
  3. El abrigo justo. En su primera semana debes procurar abrigarlo, porque en el vientre materno recibía mayor calidez que la que ahora obtiene en tus brazos. Pero no debes abusar, ya que su cuerpecito aún no es apto para regular la temperatura. Toca su cuello y sabrás si tiene frío o calor. Por si a las dudas, entérate cuánto hay que abrigar a un niño. 
  4. Irritación en el pompis. Conviene aplicar un ungüento protector tras los cambios de pañal. Opta por los que desarrollen una película compacta, para que resguardes su dermis de las heces o el pis. Es innecesario ponerle constantemente. Bastará con esparcir una porción generosa que soporte varios cambios. Recuerda que la piel de tu bebé estará delicada. Si frotas demasiado, la molestia aumentará. Puedes aflojar ligeramente el pañal o elegir una talla superior, para que sus pompis estén más ventiladas. Si el problema persiste, prueba con otra marca.
  5. Cremas y masajes.  La piel del bebé suele mantenerse muy bien hidratada. Sin embargo, si en su primera semana hay áreas resecas, úntale un poco de crema. Estas tienen mayor poder hidratante que los aceites. Reserva las lociones para casos puntuales. Aprovecha el momento para proporcionarle un suave masaje. Se relajará, lo mimarás y le ayudarás a descansar.
  6. Caspa o costra láctea. Es similar a la caspa que los adultos desarrollan. Una especie de escamas blanquecinas o amarillentas, de grosor considerable. Suele aparecer en las raíces del cabello, pero se puede extender a las cejas y orejas. En oportunidades desaparece por sí sola. Sin embargo, puedes acelerar el proceso masajeando cuidadosamente con la yema de los dedos.
  7. Corte de las uñas. Esto puede despertar recelo, pero ten presente que todo lo percibe a través de las manos y la boca. Así “saborea” el mundo. Poco a poco sus uñas se convierten en el nido de incontables gérmenes. Córtalas cuando el peque esté relajado. De esta manera prevendrás accidentes. Usa tijeras de bordes redondeados y toma con firmeza-no rudeza-su mano.

¿Cómo actuar frente a mocos, lagañas y cera?

Tu pequeño es incapaz de sacar a voluntad sus moquitos y llegará el momento en que éstos interfieran en su respiración. Ocúpate tú de eso. Con un gotero puedes aplicarle suero fisiológico en las fosas nasales para que se disuelvan y facilitar su extracción. Los llamados sacamocos serán tus mejores aliados.

La lagaña aparecerá con frecuencia en sus primeras semanas, puesto que los lagrimales aún no estarán aptos para limpiar por sí solos los ojitos.  Sírvete de una gasa y humedécela en el mismo suero. Limpia trayendo hacia ti la legaña y luego tira la gasa. Evita reutilizarla. Si de cera se trata, saca únicamente la visible. Es decir, la más expuesta, descarta el uso de hisopos.

Pese a todos los altibajos, la maternidad/paternidad es una nueva experiencia. No tengas miedo de asumirla. Estos consejos te darán más tranquilidad. Si quedaste con ganas de más, entérate de lo que necesita un bebé recién nacido. 

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