¿Tu hijo come mal? Consejos para ponerle solución YA

Abundan los casos de niños con poco apetito o quisquillosos con la ingesta de algunas frutas o vegetales. La educación alimenticia es fundamental para que sepas qué debe comer tu hijo y en qué cantidades.

Tu hijo come mal Consejos para ponerle solucion YA

Al igual que el sueño y la higiene, una buena nutrición impactará en la buena salud de tu pequeño. Sin embargo, está en tus manos lograr la promoción de actividades y situaciones que afiancen el sano comportamiento del pequeño en estos y otros aspectos que repercutirán en su vida futura. Que tu hijo se alimente bien y adquiera buenos hábitos depende sólo de ti, de los métodos que apliques para lograr que los asimile como parte de su personalidad.

Tanto en la alimentación como en otros procesos de la cotidianidad, la creación de hábitos es fundamental, y en ello incide la construcción de rutinas desde los primeros años. No es fácil, pero hay trucos para ello. Lo primero es decidir qué tipo de hábitos se impartirán y definir cuándo, cómo y de qué manera se deben practicar.

Adicional a ello, los especialistas recomiendan estructurar los pasos a seguir para su cumplimiento, y orientar a los niños sobre la importancia de su ejecución oportuna y constante. Esto aplica para el cepillado, el baño, el aseo en general y, por supuesto, la alimentación. Ten en cuenta que inculcando buenos hábitos alimenticios a tus hijos estarás aportándole decenas de beneficios: prevención de patologías, bienestar integral, seguridad alimentaria, establecimiento de conductas positivas en torno a la nutrición, y muchísimos más.

¡Soluciona el problema ya!

Con ayuda del pediatra, debes elegir cómo debe ser la alimentación del menor desde que sale de tu vientre. Si en el camino fallaste y sientes que tu hijo come mal, puedes poner solución a ese detalle. Considera cómo abordar el problema de la mejor manera posible, sin caer en discusiones o gritos con el pequeño, ya que esto puede derivar en repulsión a los alimentos o al acto de comer.

Ante la sospecha de una mala alimentación, tu mejor aliado es el pediatra. Será él quien aplique estudios y evaluaciones para determinar si el infante se alimenta de forma deficiente o es sólo una percepción errónea, detalla María Cenarro pediatra del grupo de gastroenterología de la Asociación Española de Pediatra de Atención Primaria. Será el especialista quien guíe tus esfuerzos y los del pequeño cuando está en edad de entenderlos. La orientación nutricional desde la infancia permitirá que los niños tengan una relación saludable con la comida.

4 errores que afectan los hábitos nutricionales de los niños

Tras detectar que tu pequeño es quisquilloso para comer o se alimenta poco, debes tomar acciones de solución, pero sin incurrir en estas acciones que, por lo general, son contraproducentes. No se trata de complacerlo, sino de enseñarlo.

  • Crear un menú distinto para tu hijo. En el desespero para que se alimente, quizás optas por preparar una comida especialmente para él. En consecuencia tu hijo decidirá qué quiere comer, y posiblemente su alimentación será deficiente, por limitarse a sus preferencias.
  • Prender la TV para que se distraiga. Por el contrario, tu niño necesita concentrarse al momento de comer. Si tiene malos hábitos y a eso le sumas agentes distractores, no conseguirás resultados positivos.
  • Darle leche en abundancia. El lácteo lejos de ser una bebida, es otro alimento. Por ende, su consumo exacerbado provoca falta de apetito. Además, según explica la pediatra Cenarro, el niño puede volverse anémico por la pobre ingesta de hierro. La buena nutrición parte de un equilibrio y éste sólo se consigue cuando se incorporan productos de todos los grupos alimenticios. Sólo debes buscar la mejor manera de hacerlo.
  • Usar la comida como recompensa o castigo. Ambas alternativas pueden distorsionar la percepción del pequeño hacia la comida. Se desaconseja guardar la comida que dejó hasta que vuelva a tener hambre. Descarta también recompensarlo porque comió algo nuevo.

Consejos prácticos para cada comida

El ambiente a la hora de comer puede incentivar a tu pequeño a mejorar sus hábitos alimenticios. El cambio en tu pequeño se hará notar si haces que este instante sea agradable. Sigue estos consejos y anota cuáles funcionan.

  • Organiza comidas familiares. Sentarse juntos a la mesa puede ser un momento muy grato para compartir experiencias, pero también para educar y crear hábitos. Los niños son imitadores por excelencia, y durante esa vivencia se verá motivado a consumir alimentos tan diversos como saludables, así como tú lo haces.
  • No lo fuerces a alimentarse. Si siente cada plato como una imposición, a largo plazo esto desencadenará un temor a comer, lo que puede derivar en desórdenes alimenticios como la bulimia o la anorexia.
  • No le prohíbas sentir su comida. En los primeros años, tu hijo aprende gracias a texturas, aromas y demás. Sé comprensivo cuando lo veas oliendo o tocando sus alimentos. Forma parte del proceso de aprendizaje. Permite que coma con las manos hasta cierta edad.
  • No impongas alimentos. Vale, quieres que tenga una nutrición inmejorable. Sin embargo, existen tácticas para lograrlo sin caer en la imposición. Deja que escoja algunos de sus alimentos, cuidando que estén los cuatro grupos alimenticios (proteína, frutas, lácteos y vegetales.) De manera gradual podrás incorporar otros comestibles, sin tanta resistencia de su parte.

De la cocina al plato: recomendaciones altamente efectivas

Después de abordar el tema del ambiente en torno a la comida, los próximos tips trabajan la parte emocional.

  • Permite que colabore. Bien sea eligiendo las berenjenas en el súper o ayudándote en la cocina con tareas sencillas. Por supuesto, bajo tu supervisión. Ampliar su dieta también es muy favorable. Alterna en su plato sus alimentos favoritos con algunos nuevos para que vaya probando poco a poco otros sabores.
  • Evita los platos a rebosar. Porque pueden abrumar a tu hijo. Opta por platos grandes con cantidades moderadas de alimentos. Pronto te pedirá repetir.
  • Cuida la presentación de los platos. Los colores llamativos o una presentación “divertida” lo motivarán a comer.
  • Evita que la comida sea una “carrera”. Permite que pueda comer a su ritmo. Puedes darle 40 minutos para alimentarse, así no se sentirá presionado. Se desaconseja que pique entre comidas, porque arruinará su apetito.

Finalmente, tu paciencia y constancia marcarán la diferencia.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...