Leche cruda, pasteurizada y esterilizada: estas son las diferencias

Las bebidas lácteas aportan gran cantidad de nutrientes para el cuerpo humano. Es posible elegir entre varios tipos para cada gusto. Conoce sus diferencias.

Diferencias de los tipos de leche

Cuando visitamos el supermercado, encontramos no solo gran variedad de marcas para cada producto, sino también numerosas presentaciones. Las bebidas lácteas destacan entre las más solicitadas por su aporte a una alimentación saludable. Pero ¿sabes elegir entre leche cruda, pasteurizada y esterilizada? Si la respuesta es no, debes conocer las diferencias.

Existen gran cantidad de microbios, conocidos como “flora” en la composición de la leche. Cada procedimiento para obtener un tipo de lactosa específica, implica la exposición a una temperatura en concreto, durante un tiempo determinado. De esta forma, los patógenos desaparecerán en su totalidad, haciéndola segura para el consumo.

Durante años, la venta de leche sin procesar ha sido restringida en casi todos los países. Sin embargo, en la actualidad, algunas legislaciones han cambiado, adaptándose a la necesidad de los consumidores de adquirir alimentos “menos procesados”, aunque estas incluyen ciertas advertencias.

Tipos de leche. Conoce las diferencias

Desde el punto de vista de su elaboración, existen básicamente tres tipos de leche. Este alimento es producido por las vacas, ovejas o cabras y la encontramos en muchos productos: quesos, cremas y yogures. Antes de elegir, es bueno que aprendas las diferencias entre cada una:

Leche cruda

Esta clase de bebida no recibe ningún tipo de tratamiento antes de su ingesta. Una vez ordeñada, se entrega al consumidor con altas dosis de bacterias que pueden resultar muy peligrosas. Se daña con rapidez, sobre todo si permanece a temperatura ambiente.

Antes de tomar leche cruda debe conservarse a bajas temperaturas y luego hervirla. Aunque esta técnica se usaba en el pasado, aún es muy efectiva para contrarrestar la presencia de patógenos. Los fanáticos dicen que “al natural” tiene un sabor especial, pero no es prudente poner la salud en riesgo.

Leche fresca o pasteurizada

Algunos consideran que la calidad de su sabor es muy similar al de la leche cruda. Esto se debe a que durante la pasteurización, el líquido conserva la mayor parte de sus propiedades organolépticas, reduciendo potenciales daños para el organismo.

Para realizar una pasteurización exitosa, la bebida láctea es sometida a un tratamiento con temperaturas por debajo de los 100 ºC, es decir, aproximadamente a 72 ºC, por 15 minutos. Luego, es enfriada a unos 6 ºC y mantenida a esa temperatura. Este mecanismo elimina los microorganismos perjudiciales contenidos en la mezcla, sin cambiar su sabor y textura.

Esta leche es muy popular en los supermercados, pero debe permanecer en frío. Antes de comprarla es importante verificar la fecha de vencimiento impresa en en el envase. Suele ser mucho más costosa que otras presentaciones.

Leche UHT o esterilizada

Además de ser la más común de todas, suele ser empaquetada en tetrabrick, pues garantiza practicidad a la hora de almacenar sin frío, por varios meses. El proceso de eliminación de bacterias es bastante agresivo, al punto que pierde gran cantidad de sus cualidades nutricionales.

No obstante, es el líquido lácteo más económico del mercado. Al conservarse por tanto tiempo, las empresas no requieren reponer inventario rápidamente. En la actualidad, es el tipo de leche más consumido en España y otros sitios de Europa. Su sabor es algo insípido y dista mucho del tradicional. Es sometida a casi 110 ºC por 20 minutos, para alcanzar el punto adecuado de la mezcla.

Elección saludable

Sin duda, la leche pasteurizada es la que mejor se posiciona a la hora de seleccionar la opción más sana, debido a que la eliminación de nutrientes se concentra en la cantidad justa, para reducir la presencia de microorganismos dañinos y hacerla segura para su ingesta. Sin embargo, cuando no es posible adquirirla, la leche UHT puede ser la alternativa perfecta. Especialmente si se decanta por la versión semidesnatada o desnatada, las cuales tienen menor presencia de grasas y azúcares. Si tiene hijos debe contar con este tipo de producto en casa. La leche es ideal para elevar los índices de vitamina D en los niños. 

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