La obesidad en el embarazo afecta la conducta de los niños

Tener unos kilos demás en el período de gestación no sólo es perjudicial para la madre. Estudios señalan que influye en la manera de actuar del infante en un futuro.

obesidad

En  el embarazo es imperativo llevar una dieta balanceada y mantener un peso adecuado para no desencadenar dificultades que pudieran afectar a la madre o al bebé. Esto siempre se indica en la consulta del obstetra, pues se ha constatado que la obesidad puede detonar muchas complicaciones, incluidas serias fallas en el desarrollo neurológico del infante.

Una investigación publicada por una reconocida revista médica estadounidense, señaló que las mujeres que engordan en demasía durante los primeros meses de gestación suelen tener niños con un comportamiento problemático, siendo los varones los más afectados.

Autoridades de salud norteamericanas permanecen alertas ante esta situación, ya que se ha evidenciado que por cada 100 féminas en edad reproductiva, 15 son obesas. Las cifras son delicadas, considerando el hecho de que el sobrepeso en el embarazo se ha vinculado estrechamente con diagnósticos futuros de déficit de atención, hiperactividad y depresión, condiciones que comprometerán el desenvolvimiento del pequeño en todas sus facetas.

Análisis comprobatorios 

Para efectuar el trabajo de investigación los especialistas analizaron a 5 mil mujeres y a sus hijos, los cuales estaban registrados en la base de datos del sistema estadístico de jóvenes en  Estados Unidos. Se examinó el Índice de Masa Corporal de las mamás para encontrar las que tenían sobrepeso. Luego los niños, también inscritos en el sistema, fueron evaluados cada dos años, entre 1986 y 2012.

Como durante la adolescencia suelen surgir malas conductas, los expertos se concentraron en los menores de 9 a 11 años de edad. Se aplicó un formulario con 28 interrogantes basado en el Índice de Problemas de Conducta de EE.UU, para constatar si había habido no algún compromiso de salud o conducta extraña en el último trimestre.

La mayoría de las mamás tenían un peso estándar (65%), pocas estaban por debajo de la media (8%) y una cifra importante estaba por encima (10%). Las que eran muy delgadas eran las de menor edad, con escasas posibilidades de contraer matrimonio, malas notas en los estudios y sueldos muy bajos en sus empleos.

El vínculo entre el peso y el comportamiento

La muestra fue determinante. Las mujeres que al momento de embarazarse sufrían de obesidad  tuvieron más riesgo de que sus retoños presentaran actitudes conflictivas, en la edad de 9 a 11 años. Ese peligro se elevaba conforme se iba incrementando su peso.

La evaluación descartó una situación similar en las hembras y no influyó la raza. La explicación de que los niños fuesen más propensos se encuentra en experimentos anteriores, en los que se descubrió que los varones son más sensibles a las emociones de la madre cuando están en el útero. Por ejemplo, cuando hay estrés. Con el nuevo hallazgo sobre la obesidad, se ampliaron esos trabajos previos.

Lo cierto, es que llevar un bebé en el vientre implica hacer un esfuerzo por mantener una gestación saludable, pues esto influirá en la salud futura de los pequeños.

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