La implicación familiar en la alimentación de nuestros hijos

Family laughing around a good meal in kitchen

Esta misma mañana he escuchado en la radio una noticia que me ha hecho reflexionar. Los niños y niñas que viven en entornos familiares con menos recursos económicos y menos formación gozan de una peor alimentación y de más problemas derivados en su salud. Desde luego, se trata de una situación que debe preocuparnos a todos, y en primer lugar a las instituciones, que deben garantizar los mismos derechos y necesidades cubiertas a los menores de edad, sobre todo en materias como la educación o la sanidad.

Ciertamente, la alimentación de nuestros hijos e hijas es algo en lo que las familias debemos implicarnos desde el primer día. Por un lado, somos los responsables de que nuestros pequeños se alimenten de forma equilibrada, favoreciendo su crecimiento y desarrollo físico y emocional.

Además, siempre debemos tomar como referencia las recomendaciones, pautas y consejos de los profesionales de salud. Pediatras, nutricionistas infantiles y otros profesionales del sector cuentan con mucha más formación que nosotros sobre alimentación y desarrollo infantil que debemos tener muy presentes.

En nuestro caso, hemos tenido la fortuna de que nuestra pequeña come muy bien desde que nació, y podemos observar que disfruta cuando la comida está sobre la mesa. A ello se une que ha sido muy fácil introducirle una dieta equilibrada en la que hay verdura, legumbre, carne, pescado, lácteos, proteína, etc. todo en su justa medida. De hecho, ella preferiría una buena ensalada con tomate, queso fresco, pepino y atún que una hamburguesa o unas croquetas. Todo es necesario, eso sí.

desayuno noa

Un aspecto que me preocupa especialmente es el relativo al calcio. Un alto porcentaje de niños no toman el calcio necesario para su crecimiento, algo que sin duda repercutirá en la formación de sus huesos. En el futuro, pueden llegar a desarrollar problemas de salud relacionados con los huesos por una mala alimentación de pequeños. Para tener una buena dosis de calcio son clave los lácteos. Nuestra pequeña siempre toma leche antes de salir de casa, con lo cual tiene esa ración asegurada. Para la segunda ración del día, siempre le ponemos en la mochila un Actimel Kids, que bien se lo toma a media mañana o ya en la merienda. De esa forma, ya tenemos una base que todavía podemos complementar con algo de leche, yogur o queso por la noche, por ejemplo.

Lo que está claro es que,  igual que nos preocupamos por otros aspectos importantes del crecimiento de un niño como son los hábitos, la educación o la salud en términos generales, la alimentación debe estar presente entre las prioridades para cuidar a nuestros pequeños. Y vosotros, ¿cuidáis la dieta de vuestros hijos para que sea variada y rica en nutrientes?

Foto: © Wavebreakm

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