La composición de la leche materna puede cambiar por el tipo de probióticos consumidos

Con determinados probióticos es posible modificar la composición de la leche materna durante las últimas semanas del embarazo para mejorar el contenido en ciertos elementos que son beneficiosos y preventivos frente a diferentes alergias, por ejemplo, la alergia a la leche de vaca.

Variar la composición de la leche materna

Según una investigación realizada por expertos de la Universidad de Rochester, la Universidad de California (ambas de Estados Unidos) y el Hospital Universitario de Helsinki (Finlandia), la composición de la leche materna puede cambiar por el tipo de probióticos consumidos durante las últimas semanas del embarazo. El descubrimiento es interesante, ya que se sabe que dependiendo de la genética de la madre y de otras características biológicas, la leche materna que se produce varía en composición.

Esta variación de la composición puede dar como resultado la producción de leche materna que no integra ciertas estructuras y componentes que son beneficiosos para los bebés, por lo que la composición de la flora bacteriana se ve afectada, reduciendo su capacidad frente a distintas enfermedades en las que el microbioma juega un papel importante.

Los expertos explican que los bebés que se alimentan de la leche materna de madres que carecen del gen secretor, responsable, entre otras cosas, de codificar la galactósida 2 alfa- fucosiltransferasa, no tienen esta enzima funcional, provocando un retraso en el desarrollo del microbioma óptimo con colonias adecuadas de bifidobacterias. Los investigadores demostraron que algunos tipos de leche materna se asocian a la protección contra la alergia a la leche de vaca, lo que hace centrarse en la composición y calidad de la leche materna para que los bebés aprovechen todo su potencial.

En la investigación se analizaron los datos de 81 mujeres embarazadas que fueron divididas en dos grupos, uno recibió una suplementación con probióticos y el otro recibió un placebo. Posteriormente se seleccionaron 30 muestras de calostro al azar en el grupo del placebo y 51 muestras en el grupo que recibió el suplemento probiótico. Se realizó un seguimiento a los niños nacidos de las madres que tomaron el suplemento durante 10 años tras el nacimiento a fin de determinar la aparición de enfermedades alérgicas.

Al realizar las comparativas de la composición de la leche materna entre ambos grupos, se constató que en las madres que recibieron el suplemento probiótico, las concentraciones de HMO 3-fucosil lactosa, oligosacárido que es el tercer componente sólido de la leche humana y resulta esencial para el correcto desarrollo de la flora intestinal y funcionamiento del sistema inmunológico, eran significativamente mayores en el calostro de las madres que recibieron la suplementación con probióticos.

Hasta ahora se sabía que la leche materna (su composición) mayoritariamente era determinada por la genética, pero los datos demuestran que es posible realizar modificaciones de esta composición mediante factores externos, en este caso, con la suplementación de determinados probióticos. Se cree que esta puede ser una vía para prevenir ciertas alergias en la descendencia, modulando la composición de la leche materna para que incremente los niveles de elementos que son beneficiosos y preventivos, de todos modos, queda mucho por investigar sobre este tema.

Podéis conocer más detalles de este estudio a través del artículo publicado en la revista científica Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.

Foto | Christine Rogers

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