Exposición de los niños pequeños a sustancias químicas peligrosas a través de la alimentación

Una investigación francesa muestra que los niños están expuestos a diversas sustancias químicas peligrosas a través de la alimentación. De un total de 670 sustancias, se identifican 16 que deben reducirse, por ello se invita a la industria alimentaria a que siga trabajando para que los valores de estas sustancias sean mucho menores, plomo, níquel, bifenilos policlorados, etc.

Alimentación infantil de calidad

Hoy conocemos los resultados de una investigación realizada por la agencia francesa de seguridad alimentaria, cuyos resultados merece la pena tener en cuenta, ya que se podrían trasladar a cualquier país comunitario. Según los resultados de este estudio, la exposición de los niños pequeños a sustancias químicas peligrosas a través de la alimentación es elevada, siendo necesario comprender el origen de la presencia de estos productos químicos en los alimentos, así como poner en marcha las medidas oportunas para limitarla.

La investigación se ha realizado durante un periodo de más de 6 años en el que se analizaron casi 5.500 productos que cubren aproximadamente el 95% de los alimentos que forman una dieta infantil. Los resultados muestran que el riesgo del 90% de las sustancias químicas detectadas se puede descartar gracias al alto nivel en la gestión y su relación con el riesgo para la salud. De un total de 670 sustancias químicas, se identifican 16 que, según la agencia, deben reducirse, pero especialmente considera que es prioritario reducir nueve de ellas.

La agencia pide la vigilancia especial del contenido de arsénico inorgánico, plomo, níquel, dibenzo-p-dioxinas, dibenzofuranos policlorados, bifenilos policlorados, micotoxinas T-2 y HT-2, acrilamida, metales pesados, furano, deoxinivalenol y derivados, cobalto, estroncio, mercurio metílico, selenio, cadmio y genisteína. Los resultados muestran que en algunos casos los niños están expuestos a valores más elevados que los valores de referencia de toxicidad, en teoría esto no debería ocurrir, recordemos que la EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) establece los límites máximos de todas las sustancias químicas presentes en los alimentos.

En base a los resultados obtenidos, la agencia francesa pide a la industria alimentaria que continúe con sus esfuerzos para reducir la exposición, cada vez que se identifique dónde se produce la contaminación en la cadena de producción. Por otro lado, se invita a crear un foro de debate sobre la regulación de esas sustancias de las que se dice no existe preocupación. Según la investigación, alimentos como las verduras o bebidas como el agua, son los mayores contribuyentes en la exposición de los niños al plomo. Debido a que los niños pesan menos y tienen una mayor capacidad de absorción del tracto digestivo, el plomo (metal pesado neurotóxico) puede circular por el torrente sanguíneo en una concentración más elevada de lo normal y causar daños neurológicos.

Del chocolate se dice que es el mayor contribuyente de niquel en la dieta, pero merece la pena recordar que algunos estudios apuntan que también es un gran contribuyente de plomo. De acuerdo que los valores de plomo en el chocolate se cumplen según la regulación, pero el problema viene por el abuso del chocolate. La agencia francesa considera que reducir los niveles de níquel en el chocolate debe ser prioritario, sin embargo, merece la pena recordar que los niños están expuestos al níquel a través de numerosas fuentes no alimentarias, de ello hablábamos aquí.

Controlar los niveles de acrilamida en los alimentos que contienen granos y cereales y que están destinados a la alimentación de los bebés, es también algo que se considera prioritario. Recordemos que la EFSA considera la acrilamida en los alimentos un problema de salud pública, sin embargo, todavía no se han establecido los valores máximos de la ingesta diaria de este compuesto, algo que muchas asociaciones de consumidores solicitan desde hace tiempo.

Sobre la concentración de PCB, se indica que los valores son muy bajos, siendo el pescado la mayor fuente de esta sustancia, a pesar de que se considera un alimento que forma parte de una dieta saludable. Por ello, con el fin de satisfacer las necesidades nutricionales de los niños, mientras que se minimizan los riesgos, la agencia francesa recomienda que los bebés tomen un máximo de dos porciones de pescado por semana, además se recomienda que se varíe de especie de pescado y se consuma tanto pescado salvaje como de piscifactoría.

Sobre la soja, advierte que el riesgo radica en el consumo elevado de isoflavonas genisteína, por lo que los padres deben limitar la cantidad de productos con base de soja que consumen los niños, por otro lado, se apunta que productos como la leche de soja, no pueden satisfacer las necesidades nutricionales de los bebés.

El análisis, al que podéis acceder a través de la página de la agencia francesa de seguridad alimentaria francesa, es extenso y detallado, merece la pena leerlo y adoptar las medidas recomendadas, limitar el consumo de chocolate, consumir alimentos ecológicos, etc.

Foto | Tim Oller

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