El consumo de edulcorantes entre los niños se ha incrementado notablemente

Cada vez más niños toman edulcorantes, las estadísticas de consumo entre la población infantil se han disparado, posiblemente porque los padres no quieren que sus hijos sufran las consecuencias del abuso del consumo de azúcar y optan por esta alternativa. Pero hay que tener cuidado, estos endulzantes artificiales no son una panacea, varios estudios apuntan que se relacionan con distintos problemas de salud y también con la obesidad.

Niños y edulcorantes

Según un estudio desarrollado por expertos de la Universidad George Washington (Estados Unidos), durante los últimos años el consumo de edulcorantes entre los niños se ha incrementado notablemente. En el periodo comprendido entre el año 1999 y el año 2012 el consumo de alimentos y bebidas dietéticas que contienen sacarina, aspartamo o sucralosa, se ha incrementado en la población infantil en un 200%, pasando de un 8’7% a un 25’1%.

Probablemente, si se analizan los datos del periodo 2013-2016, el consumo se habrá vuelto a incrementar de forma significativa, sobre todo porque cada vez hay más preocupación por el sobrepeso y la obesidad. Según los resultados, en los adultos el consumo de edulcorantes se ha incrementado en un 54%, según datos del año 2012, uno de cada cuatro niños y más de un 41% de los adultos encuestados, consumían productos bajos en calorías endulzados con edulcorantes.

Se han realizado varias investigaciones sobre el consumo de edulcorantes, cuyos resultados han sugerido que existe un vínculo entre los edulcorantes y el riesgo de sufrir diabetes, obesidad y otros problemas de salud. Podemos citar por ejemplo esta investigación desarrollada por expertos australianos, en la que se concluía que los edulcorantes artificiales, y sobre todo la sucralosa, aumentaba el apetito debido a que alteraba los centros de recompensa cerebrales que se encargan de asociar la sensación del dulzor con el contenido energético.

También se puede citar esta investigación israelí en la que se concluía que los edulcorantes artificiales inducían a la intolerancia a la glucosa, por lo que consideraban que las autoridades competentes y organismos reguladores, deberían realizar una reevaluación de las consecuencias de consumir edulcorantes artificiales. Como decíamos, se pueden citar varios estudios que obligan a que seamos prudentes y no se consideren los endulzantes como una panacea con la que hacer frente al sobrepeso y la obesidad.

Según leemos aquí, los investigadores tienen en cuenta los resultados de los estudios que se han realizado sobre los edulcorantes, y por ello advierten que lo mejor es aplicar el principio de precaución y no consumirlos, sobre todo los niños. En vez de beber refrescos con o sin azúcar, que se habitúen a beber agua, endulzar un yogur con fruta, dejar a un lado los snacks y abogar por refrigerios como la fruta fresca, etc. Todos estos consejos se dan desde hace años y cómo podemos comprobar, no sirven de mucho, el sabor dulce es poderoso y pocos quieren prescindir de él.

Por otro lado, hay que recordar que muchísimos alimentos contienen azúcar en grandes cantidades, pero los consumidores lo desconocen, es lo que se llama “azúcar oculto”. Aunque limitáramos la ingesta del azúcar que vemos, seguiríamos consumiendo una gran cantidad de este endulzante que está presente en todo tipo de productos elaborados destinados a niños y a adultos. La solución no son los edulcorantes, sino una fuerte regulación que obligue a la industria alimentaria a ofrecer alimentos más saludables.

El estudio que podéis consultar aquí, tenía como objetivo caracterizar el consumo de edulcorantes en Estados Unidos por subgrupos sociodemográficos, los resultados mostraron que en todos los estratos se ha incrementado el consumo de estos endulzantes. Aunque el estudio habla de Estados Unidos, no será extraño que la misma tendencia se siga en Europa.

Foto | Mike Mozart

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